Un informe relata las torturas infligidas a los independentistas en Chechenia

Un nuevo informe de Human Rights Watch (HRW) muestra lo más sucio de la guerra de Chechenia. Se titula Bienvenido al infierno. Ésa era la frase con la que se recibía a los detenidos en el campo de concentración de Chernokosovo, 60 kilómetros al norte de Grozni. Los militantes independentistas o los sospechosos de serlo se convertían allí en víctimas de un ciclo de terror que incluía violaciones, apaleamientos y otras formas más elaboradas de tortura que, en ocasiones, terminaban en muerte. La atención internacional sobre Chernokosovo hizo que, cuando llegaron allí los primeros periodistas y observadores del Consejo de Europa, fuese difícil encontrar pruebas del horror. Sin embargo, según HRW, el trato degradante a los detenidos ha continuado, hasta ahora, en otros tres lugares de Chechenia (Jankalá, Tolstoi Yurt y Urús Martán), dos de la región de Stavropol (la capital -del mismo nombre- y Piatigorsk) y uno de Osetia del Norte (Mozdok).

En el informe se documentan casos de desapariciones de personas bajo custodia de las fuerzas rusas y se sostiene que muchas detenciones tienen fines exclusivamente económicos. En la práctica, son secuestros a resolver mediante el pago de un rescate que, en algún caso, ha llegado al millón.

HRW concluye su informe, basado en numerosos testimonios ampliamente documentados, con recomendaciones al Gobierno ruso, al representante especial para los Derechos Humanos en Chechenia, la OSCE, la UE, EE UU y diversas instituciones internacionales para que hagan lo posible para acabar con esta cara, la más siniestra, del conflicto del Cáucaso.

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