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Dos candidatos incompletos

El electorado estadounidense tiene la impresión de que tanto Gore como Bush son candidatos incompletos: al primero le falta carisma y al segundo, talento. Podría decirse que son como dos mitades de Clinton: Gore comparte las ideas políticas y la brillantez intelectual del presidente; Bush, su capacidad para transmitir sentimientos humanos y conectar con la gente ordinaria. Este elemento es la clave hasta ahora en la batalla presidencial: la insuficiente pasión que despierta entre los estadounidenses y su impredecible resultado. En teoría, Gore dispone de los elementos básicos para ganar: está en el poder en un periodo en que Estados Unidos disfruta de paz y prosperidad, tiene más experiencia política y un programa más detallado que su rival y cuenta con grandes apoyos en Wall Street, Hollywood, Silicom Valley y los medios de comunicación. Y, sin embargo, está pasando grandes apuros.

"El que su personalidad no le guste a la gente por fría y pedante es un elemento que puede costarle a Gore la presidencia", declaró ayer el prestigioso analista Stuart Rothenberg.

En los debates televisados entre Gore y Bush, aunque el primero dominó mejor las materias en dos de los tres enfrentamientos, el segundo resultó más encantador en los tres.

Bush, según el último sondeo de Time, es más agradable que Gore (54% frente al 35%), es más cortés (46% frente a 35%), es más creíble (49% frente a 42%) y tiene un aspecto más presidencial (46% frente a 43%). En cambio, Gore domina mejor los temas (50% frente a 35%). El problema para el candidato demócrata es que unas elecciones no son unas oposiciones.

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