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AMALIA GARCÍA - PRESIDENTA DEL PRD DE MÉXICO

"El escandaloso fraude de Tabasco precipitará la desaparición del PRI"

La presidenta del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Amalia García, de 49 años, aseguró ayer en Madrid que las recientes elecciones a gobernador en el Estado mexicano de Tabasco mostraron un ejemplo "lamentable" de fraude electoral por parte del Partido Revolucionario Institucional (PRI) que reclama, al igual que el PRD, la victoria en los comicios. Según García, fue un intento "desesperado" del gobernador priísta saliente, Roberto Madrazo, por hacerse con la presidencia nacional de su partido apoyado en la victoria de Tabasco. Pero "México ha cambiado de tal manera" que ese fraude tendrá el efecto contrario de precipitar la desaparición del "dinosaurio", asegura. "Se utilizaron prácticas que hacía tiempo en México no se usaban de forma tan burda y tan extrema", dice. "Hasta hubo compra de votos por parte de miembros de la secretaría del gobierno del Estado" y " la práctica infame de reparto de alimentos básicos a cambio de votos entre una población empobrecida y además castigada por las inundaciones". Según García, el PRD ha reunido todas esas pruebas para presentarlas al Tribunal Federal Electoral y reclamar el triunfo de su canditato, César Raúl Ojeda. El tribunal, que tuvo un comportamiento "más o menos imparcial" durante las elecciones, dice, deberá fallar antes del 1 de enero, día en que tomará posesión el nuevo gobernador.

La dirigente asegura que el tiro le salió a Madrazo por la culata: "Alrededor de 100 miembros del PRI, la mayoría de ellos diputados generales o figuras nacionales, están pidiendo la expulsión de Madrazo por el fraude electoral de Tabasco". Esta actitud, según García, airea las luchas intestinas del partido que gobernó México sin interrupción durante 71 años. Tras la entrega del poder el próximo 1 de diciembre, "el PRI, que siempre ha usado la presidencia como elemento de cohesión, se dividirá".

García opina que esto facilitará el nacimiento de un verdadero sistema de partidos, con, al menos, dos corrientes políticas: "Una derecha más o menos moderna", como la del Partido de Acción Nacional (PAN, del presidente electo Vicente Fox), con nuevos elementos, y una gran corriente de izquierda en la que se integra el PRD. Esto beneficia al PRD, asegura, a pesar de la apurada situación en que se encuentra su partido tras la contundente derrota de las elecciones presidenciales del 2 de julio. Según García, la hemorragia de votos del PRD no fue tanto un castigo de los electores como la consecuencia del "choque de trenes" entre los viejos usos políticos y la aspiración ciudadana a una verdadera democracia. "Los mexicanos que querían el cambio votaron a quien vieron que podía ganar al PRI", dice García, y de ahí el trasvase de sufragios perredistas a las arcas del PAN.

García apuesta por una oposición responsable frente al Gobierno de Fox y propugna la colaboración para avanzar raudo en la transición democrática. "Disentimos de la política económica y social de Fox"... "pero no tengo absolutamente ninguna duda de que el presidente electo es un auténtico demócrata", declara.

La presidenta dice estar muy esperanzada en la "renovación radical" de su partido, que en sus 12 años de existencia "ha puesto el acento sobre todo en la derrota del PRI". El PRI ha caído, y en marzo el congreso del PRD debatirá el contenido de esa transformación "que deben experimentar todos los partidos" para definir su carácter en el futuro. Ella propone una reforma que asegure la participación comprometida de los militantes (más allá que meros "simpatizantes), la subordinación de los "protagonistas" del partido a los órganos dirigentes y la elaboración de un programa consensuado cargado de políticas concretas para problemas muy graves. El principal: "la desigualdad".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de octubre de 2000