Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
LLUVIAS TORRENCIALES EN LA COSTA MEDITERRÁNEA

Las intensas precipitaciones pierden fuerza pero siguen vivas

Ha sido gota fría, aunque éste no es un fenómeno meteorológico necesario para que se dé un fuerte episodio de lluvias torrenciales como el que sufre el litoral valenciano desde el sábado. Ángel Rivera, jefe del Área de Predicción del Instituto Nacional de Meteorología (INM), explica que una gota fría "es simplemente una borrasca, pero en los niveles altos de la atmósfera, un torbellino ciclónico a entre 5 y 9 kilómetros de altura". Se forma a partir de las corrientes en chorro, una especie de ríos de aire frío que circulan en altura de oeste a este. Serpentean en la atmósfera, forman meandros y éstos a veces se estrangulan dando lugar a un vórtice (siempre al sur de la corriente). Ese torbellino, esa borrasca en altura, es una gota fría. Se dan en todo el mundo, sobre todo en zonas subtropicales, y en el Mediterráneo son frecuentes.Pero la gota fría, o Depresión Aislada de Niveles Altos (DANA, para los meteorólogos), sólo es uno de los procesos que pueden disparar una tormenta. Para que haya lluvias torrenciales hace falta, según Rivera, "el combustible": una gran masa de aire cargada de agua. En el caso actual, la gasolina la aportó una pequeña borrasca a niveles bajos que a medida que se aproximó al litoral se estrechó y ganó en altura. Formó nubes que descargaron al entrar en contacto con el aire frío de las capas altas. Para Rivera, el 70% o el 80% de estas tormentas se asocia a una gota fría.

Millán Millán, director del Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo, explica además cómo se ha formado en el mar la borrasca tormentosa que azota la Comunidad. El origen está en "el aire frío continental", a entre 8 y 12 grados de temperatura, que al entrar en contacto con el agua del Mediterráneo, a más de 20 grados, se carga de aire húmedo. Cuando choca con las montañas litorales asciende y descarga el agua. En este caso había una gota fría, según Millán, y el fenómeno es calcado al que asoló Tous en 1982, pero también se puede dar aislado en el mar, y también por simple choque y ascensión sobre las montañas litorales.

Hace un mes, con el agua a 29 grados, se formó una borrasca similar que provocó las inundaciones en el norte de Italia. Ahora, con menos grados, otra azota el litoral español. Y probablemente en noviembre volverá a entrar aire frío continetal a un mar que todavía estará muy caliente.

Los dos expertos coinciden en que los factores que han desencadenado el proceso se están "desacoplando" y en que las lluvias remitirán paulatinamente hasta el jueves. Aunque la tormenta sigue viva, y no descartan que pueda darse algún episodio local que descargue más de 100 litros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de octubre de 2000