PREMIOS A LA BIODIVERSIDAD
El español Jesús Garzón ha sido uno de los cinco galardonados con el Premio a la Biodiversidad en su primera edición que concedió ayer en Bolonia la sociedad Slow Food, dedicada a la defensa de los sabores y productos de las cocinas tradicionales frente a la globalización culinaria. La aportación de Garzón a esta filosofía de la vida no es exactamente comestible. Lo que le ha valido el premio, dotado con 10.000 euros (1,66 millones de pesetas) y el correspondiente diploma, es su labor en pro de la trashumancia, que hace posible que todavía hoy miles de ovejas recorran todos los años las viejas calzadas, atravesando centenares de kilómetros, e incluso el tráfico infernal de las ciudades modernas, reconstruyendo siquiera fugazmente los lazos culturales de unión entre pastores y ciudadanos. Entre los premiados figura también un turco dedicado en Anatolia a la producción de una variedad de miel procedente de abejas especiales; la directora del Instituto Botánico de San Petersburgo, que con sus compañeros ha recogido y preservado durante años un banco verde con 314 genotipos de plantas diferentes; una inglesa emprendedora que ha puesto en marcha en Mauritania una fábrica de quesos en la que se elaboran variedades fabricadas con leche de camella, cabra y vaca, aportada diariamente por pastores nómadas, y un joven mexicano que se dedica a cultivar vainilla de alta calidad en el Estado de Oaxaca, ayudando así a 20 comunidades indígenas de la zona.-


























































