La aventura de publicar barbaridades

En el mundo académico, Alan Sokal, profesor de Física de la Universidad de Nueva York, no sólo es conocido por sus trabajos, sino especialmente por la broma pesada que jugó a sus colegas y a las instituciones científicas cuando en 1996 decidió poner en evidencia la farsa en la que, a menudo, se mueve el sistema. Sokal escribió el artículo Transgrediendo los límites: hacia una hermenéutica transformadora de la gravedad cuántica en el que, bajo el paraguas de un pensamiento posmoderno, mezclaba conceptos científicos y teorías filosóficas. Entre otras cosas, Sokal aseguraba que las teorías psicoanáliticas de Lacan habían sido confirmadas por trabajos en la teoría de los campos cuánticos. Sokal quería comprobar si era posible publicar una pieza tan absurda en una revista científica de referencia. Social Text lo publicó en 1996 y Sokal denunció la farsa y se armó el escándalo.Guillem Bou Bauzá, doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), ha hecho lo mismo. Bou envió tres ponencias con nombres falsos a dos congresos para especialistas del mundo de la educación, que contenían párrafos plagiados, cuando no barbaridades racistas o simples insultos escondidos en citas en alemán.

Bajo el nombre de Héctor Luis Ormaza Villa, supuesto director del inexistente Instituto Nacional para la Tecnología en la Formación Superior, de Argentina, y asesor del Ministerio de Educación argentino, Bou presentó al I Congreso Internacional Docencia Universitaria e Innovación, celebrado en Barcelona en junio, una comunicación con el título: Balance de la docencia semipresencial apoyada por recursos telemáticos en el contexto universitario argentino.

En realidad, se trataba de una parodia de un artículo de Ramón Pérez Pérez, titular de Tecnología Educativa de la Universidad de Oviedo, copiado con un pequeño añadido, un párrafo en el que se asegura que "es un hecho contrastado" que "el catalán entorpece las comunicaciones en Internet al ser una lengua minoritaria"; que la producción literaria en esta lengua "es escasa y de poca calidad" y que su vocabulario científico es "inexistente". La ponencia afirma que "desde cualquier óptica sensata, los agentes sociales y culturales recomiendan que caiga en desuso hasta su extinción, a fin de evitar el costoso mantenimiento de un bilingüismo estéril culturalmente".

La segunda comunicación que Bou envió al congreso de Barcelona la firmaban al alimón Hans Heidelberg, supuesto profesor titular de la Universidad Politécnica de Mönchengladbach, y Natalia Ramiro, profesora visitante de la misma inexistente universidad. El título: Un modelo de organización para las nuevas tecnologías en la universidad. La trampa, además de la falsedad de los autores, se escondía en citas textuales en alemán. Consignas del estilo "que se metan el teclado donde les quepa" aderezaban los supuestos planes de innovación pedagógica del ICE de Mönchengladbach.

Bou reconoce que puede no haber nadie que sepa alemán en el comité de selección y que el nombre del autor del trabajo no levante sospechas, pese a que la Universidad Politécnica de Mönchengladbach no exista. Pero apunta que dentro del mundo académico a cualquiera le llamaría la atención que el supuesto investigador envíe sus trabajos desde una dirección del popular buscador Yahoo. Supuestamente, ambos textos fueron revisados por el comité científico del congreso y la bibliografía, contrastada. Sólo así se explica que el congreso aceptara ambas comunicaciones, junto con el dinero de la inscripción -30.000 pesetas- y que los textos fueran editados en un CD-ROM avalado por las tres grandes universidades de Barcelona (UAB), la Universidad de Barcelona (UB) y la Politécnica (UPC).

Bou decidió, a continuación, probar en otros caladeros y se decidió por el Congreso Internacional Educar para la Diversidad en el Siglo XXI, celebrado en Zaragoza en julio, organizado por la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía con el apoyo del Gobierno de Aragón, el Ministerio de Educación, las diputaciones de Zaragoza, Huesca y Teruel, el Ayuntamiento de Zaragoza y varias cajas de ahorro.

La comunicación enviada bajo el nombre de Juan Garrido Heidelberg, supuesto funcionario del Ministerio de Educación de Austria, se titulaba: Austria después de Haider: una reflexión sobre la educación y el multiculturalismo en Europa. El texto era un puro desvarío, pues se deslizaban consignas como la referencia a un supuesto decreto del Gobierno de Viena titulado Toter Kanacker, Guter Kanacker, que significa: "El mejor extranjero es el extranjero muerto".

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