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LA OFENSIVA TERRORISTA

ETA asesina a un funcionario de prisiones en Vitoria con una bomba lapa

Interceptado un paquete explosivo contra el decano del Colegio de Abogados de San Sebastián

Una vez más, ETA evidenció ayer su desprecio por la opinión de la sociedad vasca. Un día después de que más de 100.000 personas clamaran en Bilbao por la paz, una bomba lapa segó la vida en Vitoria de Máximo Casado, funcionario de la prisión de Nanclares de la Oca (Álava). El artefacto, compuesto por casi dos kilos de explosivo, le produjo la muerte inmediata. También recibió un paquete bomba de ETA, que afortunadamente no llegó a estallar, el decano del Colegio de Abogados de San Sebastián, José María Muguruza. José María Aznar, que se negó a acortar su visita a Irán, dijo que "tal vez no se echara de menos a Máximo Casado" en la manifestación del sábado, criticada por el PP.

Tras un fiscal y un médico militar, asesinados este mes, la ruleta criminal de ETA tomó ayer como objetivo a un funcionario de prisiones. A las 7.45 de la mañana, cuando se disponía a trasladarse a la prisión de Nanclares de la Oca (Álava), donde estaba destinado, el vehículo de Máximo Casado Carrera, de 44 años, saltó en pedazos. La bomba lapa estaba adosada a los bajos del turismo y compuesta por entre 1,5 y 2 kilogramos de explosivo.

Tras un fiscal y un médico militar, asesinados este mes, la ruleta criminal de ETA tomó ayer como objetivo a un funcionario de prisiones. A las 7.45 de la mañana, cuando se disponía a trasladarse a la prisión de Nanclares de la Oca (Álava), donde estaba destinado, el vehículo de Máximo Casado Carrera, de 44 años, saltó en pedazos. La bomba lapa estaba adosada a los bajos del turismo y compuesta por entre 1,5 y 2 kilogramos de explosivo.El mecanismo de activación era muy sensible, ya que el coche apenas se movió unos metros de donde estaba aparcado, en el garaje comunitario del inmueble donde vivía el funcionario de prisiones, en la calle del Beato Tomás de Zumárraga, cerca del centro de Vitoria.

El funcionario, que perdió la vida en el acto, estaba casado y tenía dos hijos, de 10 y 18 años. Natural de Santa Elena de Jamuz (León) trabajaba desde hacía 15 años en la prisión alavesa, donde empezó como maestro y ahora era jefe de servicio. Estaba afiliado a Comisiones Obreras y fue delegado sindical en su centro penitenciario.

CC OO y UGT aseguraron ayer que el movimiento sindical "no permanecerá impasible ante la criminal espiral de violencia". Ambos sindicatos han convocado para hoy un paro de cinco minutos en toda España, que será de 15 en el País Vasco, coincidiendo con las concentraciones que se celebrarán a mediodía ante las instituciones democráticas. Además, todos los sindicatos de prisiones han llamado a los más de 18.000 trabajadores de Instituciones Penitenciarias a parar hoy durante un cuarto de hora.

Amenazado en 1997

Desde que asesinó al psicólogo de la cárcel de Martutene (San Sebastián), en marzo de 1997, ETA no había vuelto a atentar contra este colectivo laboral, que acumula ya seis muertos a manos de la organización terrorista, además de haber padecido el secuestro más largo de la historia de la banda, 532 días, en la persona de José Antonio Ortega Lara, liberado en julio de 1997.Durante el cautiverio de este último, Casado recibió cartas amenazadoras, como otros funcionarios de prisiones. Un compañero suyo relató ayer que hace unos tres meses tuvo una discusión con unos vecinos, a cuyos hijos, simpatizantes de HB, acusó de dañarle el buzón.

El ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, que se trasladó ayer a Vitoria, recordó que en el edificio donde vivía el funcionario se produjeron recientemente episodios de vandalismo contra dos hermanos afiliados al PP y aventuró la posibilidad de que sus asesinos hubieran "dado el paso" desde la violencia callejera a la bomba lapa, integrándose como legales (no fichados) en ETA.

El último atentado mortal en Vitoria fue el del dirigente socialista Fernando Buesa y su escolta, el ertzaina Jorge Díez, el pasado 22 de febrero. Desde diciembre pasado, tres operaciones policiales habían desmantelado parcialmente la estructura del comando Araba.

El asesinato de Casado se produjo un día después de que más de 100.000 personas se manifestaran en Bilbao contra ETA convocadas por el lehendakari, Juan José Ibarretxe, con el apoyo del PNV y el PSOE y las críticas del PP. Esta misma semana se produjeron las detenciones de Harriet Iragi y Jon Igor Solana, los dos pistoleros capturados el lunes en Sevilla tras asesinar al coronel médico Antonio Muñoz Cariñanos, y de Ibon Muñoa, concejal de HB de Eibar (Guipúzcoa), quien reconoció su participación en el asesinato de Miguel Ángel Blanco, en julio de 1997.

Aunque Mayor Oreja evitó vincular el atentado con estos antecedentes, las fuerzas políticas no pudieron sustraerse a la fuerte polémica que rodeó la manifestación del domingo. El presidente del Gobierno, José María Aznar, quien recibió la noticia de visita en Teherán, comentó que en Bilbao "tal vez no se echara de menos a personas como Máximo Casado, Miguel Ángel Blanco, Fernando Múgica, Enrique Casas, Fernando Buesa o Gregorio Ordóñez", todos víctimas de ETA. Aunque el pasado lunes suspendió su visita a Vietnam por el asesinato de Muñoz Cariñanos, ayer rechazó acortar su estancia en Irán, con el argumento de que ETA no le marca "la agenda de trabajo".

En consecuencia, Aznar no asistirá al funeral previsto esta tarde en la catedral Nueva de Vitoria, ni a la manifestación convocada a las 20 horas por el consistorio y la diputación foral, a la que ayer se sumó Ibarretxe, quien reclamó una "rebelión contundente" de la sociedad vasca contra ETA. Más de 5.000 personas se concentraron por la tarde ante el Ayuntamiento de Vitoria, que dedicará una plaza al funcionario de prisiones asesinado.

Máximo Casado se convirtió ayer en la víctima mortal número 16 de ETA en este año, el más sangriento desde 1992, cuando fue detenida en Bidart (Francia) la cúpula de la banda. Más suerte tuvo el decano del Colegio de Abogados de San Sebastián, José María Muguruza, quien recibió por correo en su domicilio un paquete bomba, del tamaño de una cinta de vídeo, que él mismo llevó a una comisaría de la Ertzaintza, próxima a su domicilio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de octubre de 2000