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El Consell compite con el Estado para implantar un sistema propio de firma electrónica La garantía de confidencialidad es esencial para impulsar el portal de la Generalitat

Las nuevas tecnologías de la información abren una inmensa gama de posibilidades para modernizar las relaciones entre los contribuyentes y la Administración. La confidencialidad es esencial para garantizar la tramitación de expedientes administrativos a través de la red informática. La Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (FNMT) desarrolla en la actualidad un modelo de firma electrónica que debe asegurar la inviolabilidad de los documentos que se trasladan a través de la red. Pero el Consell ha optado por recurrir al mercado y compite con el Estado para implantar su propio modelo de firma electrónica que permitiría impulsar decisivamente el denominado portal de la Generalitat.

Clave criptográfica

Las nuevas tecnologías de la información permiten a los usuarios de internet, entre otras cosas, comprar a través de la red, seguir en tiempo real las evoluciones de los mercados bursátiles, comprobar la liquidez de sus depósitos bancarios o remitir documentos a través del correo electrónico a cualquier lugar del mundo. Tales posibilidades aplicadas a la administración permitirían evitar la presencia física del contribuyente ante determinadas ventanillas a la hora de tramitar, por ejemplo cambios de residencia, renovaciones de licencias o declaraciones de renta.El correo electrónico es el procedimiento habitual para trasladar documentos a través de la red. La rapidez, economía y ausencia de legajos son argumentos que favorecen su utilización en el seno de la Administración. Sin embargo, el correo electrónico está sujeto a una serie de riesgos. En la actualidad es fácil suplantar la identidad del emisor de un documento, alterar un original o acceder a la lectura de documentos supuestamente privados sin dejar rastro.

Identidad digital

La firma electrónica es un mecanismo de seguridad que impide el acceso de terceros a documentos privados, una garantía imprescindible para permitir el desarrollo real de servicios de la Administración a través de la red.

Es un sistema para cifrar mensajes. Introduce una clave criptográfica basada en algoritmos matemáticos que impide el acceso y lectura de los documentos que transitan por la red para que sólo los puedan descifrar el emisor y el receptor del mensaje.El Estado ha encomendado a la FNMT el desarrollo de un mecanismo para cifrar documentos y garantizar su inviolabilidad para avanzar hacia la efectiva tramitación de expedientes administrativos a través de la red. Pero los responsables de la modernización de las administraciones públicas de la Generalitat han preferido recurrir al mercado para mantener su condición de pioneros en la materia.

Fuentes oficiales comentan que el sistema que desarrolla el Estado puede quedar obsoleto en breve plazo. El Departamento de Defensa de Estados Unidos, la agencia espacial NASA y varias entidades financieras internacionales utilizan sistemas de codificación que suministran, esencialemente, dos empresas privadas.

La Generalitat ha convocado dos concursos, en la actualidad en periodo de licitación, que van encaminados en esa dirección. El primero pretende adaptar el servidor informático de la Administración valenciana, que fue diseñado en 1995, a las nuevas posibilidades de relación electrónica entre la Administración y los contribuyentes. Se trata de afrontar la denominada multirrelación, la capacidad para intercambiar documentación con los usuarios.

La adecuación del portal requiere disponer de un riguroso mecanismo para el mantenimiento y actualización de la documentación disponible en la red; ofrecer ventanillas electrónicas de acceso asequibles a los usuarios; desarrollar la red interior de la Administración y, sobre todo, garantizar la seguridad del tráfico de expedientes.

El segundo concurso persigue el desarrollo de la firma electrónica para garantizar la integridad de los mensajes que se intercambian entre los contribuyentes y la Administración. Un sistema cuya implantación requerirá la posterior distribución de un documento de identidad digital, probablemente parecido a una tarjeta de crédito.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de octubre de 2000