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CARTAS AL DIRECTOR

Sobre 'Debat obert'

El 13 de octubre asistí al primer programa de Debat obert de Canal 9. El tema del programa era la violencia doméstica y acudí acompañando a una amiga que había sido invitada para hablar de la muerte de su hermana, fallecida en extrañas circunstancias y que aunque hasta la fecha ha sido considerado como suicidio, existen serias dudas de que así haya sido.Mi amiga se encontraba en la mesa de debate, junto a otras personas, como un magistrado de la Audiencia de Alicante, un psicólogo y un abogado. Mi amiga esperaba, pues así se lo habían asegurado, que podría exponer su caso con tranquilidad. Había pasado ya buena parte del programa y todavía no había tenido la oportunidad de hablar. Para nuestra sorpresa las intervenciones que se habían hecho hasta el momento habían sido continuamente interrumpidas por la persona que conducía el programa, que saltaba de un caso a otro sin informar correctamente de ninguno. Inquietas por la dirección que iba tomando la emisión, por fin le tocó participar a ella y nada más empezar fue interrumpida no pudiendo continuar pues el tema fue llevado por otros derroteros por la presentadora.

En dos ocasiones más pudo hablar durante breves momentos, uno de ellos casi al final del programa y con nuevas interrupciones lo que hizo que su caso quedara deslavazado y sin orden. Por fin terminó el programa, después de más de cuatro horas de emisión con la impresión de que casos tan trágicos como el de la hermana de mi amiga y otros fueron utilizados como cebo para la realización del programa, pudiendo incluso poner en peligro a una de las personas que allí contaron los malos tratos que habían sufrido, al hacer aparecer en pantalla a la hija de aquella cuando tanto la madre como la hija (menor de edad) se negaban a su aparición.

Creo que este programa, que eligió un tema de máxima actualidad y sobre el cual, según palabras de su presentadora, se quería dar un poco de luz, la única luz que mostró fue poca humanidad y concienciación ante un problema que, desgraciadamente, cada día está más presente en nuestros hogares.

Nos sentimos utilizadas, pero lo más grave es que la herida abierta de mi amiga y de su familia se ha hecho más grande con el tratamiento que se hizo sobre el tema en un programa al que acudimos con toda nuestra buena fe. Quiero aprovechar esta carta para dar nuestro apoyo a todas las personas que en algun momento han sufrido maltrato doméstico, y en especial a Maika, a quien nunca olvidaremos.- María Álvarez Cobelas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de octubre de 2000