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Texaco y Chevron preparan su fusión

La alianza de las dos compañías daría lugar a la cuarta petrolera del mundo

Nueva York
La situación que vive el sector del petróleo tuvo ayer nuevos acontecimientos, tanto a nivel mundial como nacional. Mientras en los foros internacionales se discute sobre el alto precio del crudo, dos de las grandes multinacionales del sector, las estadounidenses Texaco y Chevron, anunciaron que han vuelto a iniciar las negociaciones para fusionarse, que habían roto en junio de 1999. La cristalización de esta alianza daría lugar a la cuarta compañía del sector. Mientras tanto, en España los principales colectivos consumidores de gasóleo volvieron a desenterrar el hacha de guerra tras el aumento de cinco pesetas del precio del gasóleo decidido el viernes por Repsol y a pedir que se revisen los acuerdos firmados con el Gobierno.

Con el hermetismo propio de las grandes operaciones comerciales, la tercera compañía petrolera estadounidense Chevron está a punto de adquirir la también americana Texaco por una cifraestimada en 36.000 millones de dólares (5,6 billones de pesetas), una operación que se haría a través de la compra y canje de acciones entre las dos petroleras y la asunción de la deuda de Texaco por parte de Chevron.Los consejos de administración de las dos compañías discuten este fin de semana los términos de un posible acuerdo, que daría lugar a la cuarta compañía petrolera del mundo y que se espera que se anuncie ofialmente mañana lunes.

Esta operación, según informaba ayer The New York Times, se produce un año después de que el consejo de Texaco rechazara una propuesta de Chevron para su adquisición por 37.500 millones de dólares, argumentando como razones de aquella negativa la "complejidad, el riesgo y el precio" del acuerdo. Ahora, una vez producido el relevo, por retiro, del presidente ejecutivo de Chevron, Kenneth T. Derr, el pacto se considera prácticamenete hecho, aunque la última palabra la tendrá la Comisión Federal de Comercio, cuyo visto bueno es necesario, pero cuyas reticencias a este tipo de megafusiones deja un margen de incertidumbre. La Comisión Federal ya puso serias objecciones a la adquisión de Atlantic Richfield por la BP Amoco.

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La nueva compañía resultante afianzaría el carácter global de la industria del petróleo además de hacerle la competencia a Exxon Mobil, líder del sector, y a sus rivales Shell y BP/Amoco.

Aunque tanto Chevron como Texaco han declinado pronunciarse acerca de la fusión, fuentes financieras señalaron ayer que, en el intercambio de valores, Chevron daría una participación de 0,77 por cada una de sus acciones a cambio de cada una de las acciones de Texaco.

El acuerdo acarrearía además un ahorro de costes de unos 1.000 millones de dólares (190.000 millones de pesetas) anuales, según los analistas.

La nueva petrolera Chevron-Texaco tendría unos ingresos totales de 66.500 millones de dólares (12,6 billones de pesetas) y un total de 55.000 trabajadores, aunque se da por seguro que las sinergias y ahorros de costes derivados de la fusión-adquisición implicará una reducción de número de empleados.

A pesar de su rivalidad, Chevron, con domicilio en California, y Texaco, con sede en White Plains (Nueva York), comparten el control de Caltex, la petrolera conjunta de Texaco y Chevron que opera en los mercados asiáticos. La misma generaba en 1999 unas ventas anuales de crudo superiores a los 14.000 millones de dólares anuales.

Las acciones de Chevron cerraron el pasado viernes en Wall Street con una reducción de 3,06 dólares, fijando un precio de 84,25 dólares, mientras que Texaco tuvo una caída en Bolsa de 1,88 dólares, cerrando a 55,13 dólares la acción.

Según añade The New York Times, los expertos discrepan sobre la oportunidad de esta operación. "No me puedo imaginar que Chevron lleve adelante esta adquisición, porque ello repercutiría negativamente en su crecimiento y cuenta de resultados", dijo un analista financiero. "Están ofreciendo a sus accionistas unos dividendos sólo superados por Exxon. Y Texaco no tiene el potencial de crecimiento que tiene Chevron, por lo que los perjudicados serían los accionistas de de esta última", añadió.

Chevron mantiene que sus perspectivas de crecimiento y rentabilidad son sólidas. Y en este sentido señala que a pesar de sus mediocres resultados del pasado año, la petrolera ha merecido el elogio y la valoración positiva de los analistas financieros de Wall Street. Sus últimas operaciones internacionales incluyen proyectos de exploración submarina de petróleo y gas en África ocidental, en el mar Caspio y en Brasil.

"Nuestra opinión es que el acceso de Chevron a proyectos internacionales a bajo coste en África occidental y en Kajazistán le da la a la petrolera un importante potencial de reservas y beneficios", señaló Merryl Lynch en un estudio reciente sobre la compañía.

Por su parte, Texaco tiene importantes proyectos e inversiones en propecciones submarinas en África occidental y en Brasil, aunque el futuro económico de esas operaciones no haya sido evaluado con precisión.

El posible acuerdo Chevron-Texaco responde a la caída del precio del crudo mundial registrada entre 1997 y principios de 1999. Los grandes de la industria del crudo tratan de protegerse ante lo que consideran escasos márgenes de ganancias comparados por los gastos de exploración y explotación. En poco tiempo, el fenómeno se ha generalizado al margen incluso de las crisis causadas por la oscilación de los precios del petróleo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de octubre de 2000