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CARTAS AL DIRECTOR

Es vocablo inglés

El jueves día 5, en esta sección, Lyanne Goddard consideraba descaminado el dardo en que yo señalaba el origen anglo del adjetivo presencial cuando califica clases o estudios que se realizan con asistencia de alumnos y profesores, frente a los que se ofrecen por Internet. Se me decía que presential no es vocablo inglés. Sí lo es: figura en el Webster, donde, en 1913, se presentaba con la nota de obsoleto, marca que desaparece en las ediciones posteriores; y ahí está. Para comprobar la vitalidad del significado docente antedicho basta con abrir un portal de Internet, pongamos Yahoo: cae un diluvio de presential en anuncios como "Presential courses and courses in Internet are offered"; o en disquisiciones pedagógicas del tipo "Distance learning or presential learning?". Los ejemplos podrían multiplicarse: se anuncia, incluso, un "presential congress" y se habla de "presential dignosis", y cursos semi-presential. Universidades de diversos países ofrecen en lengua inglesa enseñanzas por ese procedimiento; así, las de Ginebra ("in presential and in distance mode"), Mar del Plata ("included both distance education components and presential components") o Carlos III de Madrid ("protocols for mobile systems, presential and non-presential"). Este uso anglicado de presencial en nuestra lengua se documenta primero en América, quizá en Colombia (1975), y pronto en Chile, Paraguay, etcétera. En España, ha entrado durante estos muy últimos años. L. Goddard descubre que ese adjetivo figura en el Diccionario académico. ¡Pues claro! Es voz nuestra desde el siglo XV, en textos sapientísimos, por ejemplo, para tratar latinizando de la "ausencia presencial de Cristo"; no salió de ese recinto sabio, y desapareció a partir del siglo XVII; quedó viva tan sólo en la acuñación testigo presencial. Antes de aparecer con su acepción inglesa, algún pensador contemporáneo (Laín Entralgo o Díez del Corral) la había empleado en sus estudios, pero con su significado latino: es otra cosa. Callar hubiera sentado mejor a mi objetante; o enterarse.- .

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de octubre de 2000