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BARÓMETRO DE OTOÑO

La subida de la gasolina y la crisis del euro reducen el optimismo de los ciudadanos sobre la economía

El 57% de los encuestados teme que la pérdida de valor de la moneda única tenga malas consecuencias

El deterioro de la situación económica en España, con la crisis de los carburantes, la inflación y la depreciación del euro frente al dólar, ha llevado a una gran mayoría de los consultados en el Barómetro de otoño de Demoscopia para EL PAÍS a mostrar su inquietud ante el futuro inmediato. En los últimos seis meses han bajado siete puntos los que califican la situación económica como buena y muy buena y han subido cuatro puntos los que ven ese escenario con pesimismo. Ese declive, sin embargo, todavía no se ha trasladado al campo político. El PP aún mantiene el aprobado en su gestión en el Gobierno y aguanta la ventaja por encima de los seis puntos en intención directa de voto sobre el PSOE. La esperanza, para los socialistas, está en que la valoración de su líder, José Luis Rodríguez Zapatero, supera a la de José María Aznar.

La mayoría de los españoles encara el último trimestre del año con inquietud, más que con confianza, sobre el futuro inmediato de la economía española. Aunque el 65% de la población manifiesta que la situación económica en su propia casa no ha variado en los últimos meses, ha descendido en siete puntos porcentuales respecto al pasado marzo el grupo de personas que califican de buena o muy buena (39%) la situación económica nacional.

Mejor estar en el euro

La mayoría de los españoles encara el último trimestre del año con inquietud, más que con confianza, sobre el futuro inmediato de la economía española. Aunque el 65% de la población manifiesta que la situación económica en su propia casa no ha variado en los últimos meses, ha descendido en siete puntos porcentuales respecto al pasado marzo el grupo de personas que califican de buena o muy buena (39%) la situación económica nacional. También han aumentado (del 32% al 36%) tanto los que califican de regular la marcha de la economía como los que la tachan directamente de mala o muy mala (24% frente al 20% que decía eso mismo hace seis meses). En términos globales, en el último semestre ha declinado de forma acelerada la buena opinión que reinaba sobre la situación económica en España.No obstante, ese declive no arrastra, por el momento, la valoración de la situación política ni perjudica las expectativas electorales del PP, que conserva una ventaja sobre el PSOE (27,9 por 21,7 en la intención de voto) similar a la que obtuvo en las pasadas elecciones legislativas.

Reproche a las petroleras

El relevo del equipo dirigente de los socialistas, realizado en el congreso federal que celebró ese partido a finales de julio pasado, ha sido recibido de manera muy favorable por la ciudadanía. El 56% de las personas entrevistadas dice que el nuevo líder socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, les ha causado por ahora una buena o muy buena impresión. Ello le lleva a ser el segundo político mejor valorado (5,9 puntos), inmediatamente detrás del ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja (6), y por delante del presidente del Gobierno, José María Aznar (5,6).

La crisis que está atravesando la moneda única europea, concretada por su progresiva depreciación, suscita recelos, pero no mina la sólida mayoría de partidarios de la integración española en el euro. El 51% de los entrevistados por Demoscopia comparte la impresión de que a España le ha ido mejor con la integración en la moneda única, mientras que poco más de un tercio de los ciudadanos (34%) estima que hubiera sido mejor quedarse fuera.No obstante, las respuestas de la mayoría de las personas consultadas muestra una clara preocupación por las consecuencias que se pueden derivar de la debilidad del euro. Para un 47% se trata de una seria amenaza para el futuro de la moneda única, aunque un 33% confía en que todo se quede en un episodio pasajero, sin mayor importancia.

El 57% de los españoles teme que la pérdida gradual de valor por parte del euro puede acabar afectando seriamente a la economía española, mientras que sólo un 27% sostiene que ese problema no va a tener repercusiones en la evolución económica de España. La opinión más compartida en ese terreno (59%) es que la debilidad que ha mostrado el euro "puede hacer que la gente pierda confianza en la nueva moneda europea". Quienes afirman lo contrario no superan el 25% del total de los entrevistados.

El Barómetro de Otoño muestra que los españoles atribuyen sobre todo a las empresas petroleras la responsabilidad del encarecimiento de los precios de las gasolinas que vienen sufriendo. Aunque está influyendo, sin duda, la carestía del barril de petróleo, y el 73% de los consultados atribuye la responsabilidad al comportamiento de los países productores (OPEP), el 79% de los ciudadanos culpa, bastante o mucho, de la subida del precio de los carburantes a las empresas petroleras.Otra mayoría muy cualificada (73%) no duda en señalar como causante del encarecimiento a los impuestos que el Estado mantiene sobre las gasolinas. Un 35% dirige la culpa hacia el consumo excesivo de carburante para vehículos por parte de particulares y empresas.

Los españoles muestran en el Barómetro cierto escepticismo respecto a la visión estratégica de las autoridades de la Unión Europea y de los Gobiernos nacionales ante los problemas del euro. El 43% de los consultados tiene la impresión de que tanto la Comisión Europea como el Banco Central Europeo y los Gobiernos de cada país de la UE "van improvisando sobre la marcha". Es verdad que otro sector importante de ciudadanos, el 36% de la población, cree que tanto la Comisión Europea como el Banco Central y los gobernantes estatales "saben" realmente "lo que están haciendo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de octubre de 2000