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FRANCISCO ABRILESCRITOR Y PEDAGOGO

"Es el sistema el que hace a los niños aborrecer la lectura"

Nacido en Gijón, donde es director de los programas educativos de su Fundación Municipal, allí ha creado un sistema de producción propia de exposiciones para niños único en España. Escritor, cuenta-cuentos, Premio Nacional de la Crítica, Abril es una de las mayores autoridades españolas en materia de literatura y animación a la lectura infantiles. Dirige desde hace 11 años el suplemento infantil La oreja verde del diario La Nueva España. Ha pasado por Málaga para instalar su exposición Juul, un trabajo destinado a niños donde se les hace ver los catastróficos efectos del insulto.Pregunta. ¿Qué es exactamente Juul?

Respuesta. Es un proyecto educativo global que busca que los niños reflexionen y comprendan, apelando a la empatía, hasta que punto hacen daño las vejaciones. La autoestima de una persona depende del grado de autonomía que tengas y de la aprobación o rechazo del entorno. La exposición es la traslación de un cuento de Gregie de Maeyer a esculturas de tres dimensiones. Es la terrible historia de amor de un muñeco de madera que, para ser querido, se fue mutilando poco a poco a medida que recibía insultos de otros niños.

P. ¿Define el insulto como una forma de violencia?

R. En la casa se insulta mucho. Los profesores menos, aunque usan otras formas de descalificación. Pero el mayor índice de insultos se produce entre iguales, en la escuela, sobre todo en la primaria.

P. ¿Para qué sirve un cuento?

R. Es el espejo donde los niños se miran. El mapa emocional de la infancia. La ficción es lo que nos ayuda a entender la realidad.

P. ¿Piensa en las necesidades del niño el actual sistema educativo?

R. Muy poco. La mayor eficacia para modificar la conducta de una persona es hacerle pensar por qué hace algo y cuáles son sus efectos. El fin de la educación es conseguir seres autónomos, capaces de conducir las riendas de su propia vida.

P. Eso ya lo decía Piaget en los años veinte...

R. Pues se consigue ayudando a los niños a que sepan controlar sus emociones y a que intercambien puntos de vista entre ellos. El adulto, sin dejar de ser adulto, debe ceder parte de su poder para ayudarles a ser independientes.

P. ¿Por qué cuesta tanto que los niños lean?

R. Mucha culpa lo tiene el hecho de considerar la lectura como algo obligatorio en la escuela. Hay enseñar a leer de otra manera. Es el sistema el que hace a los niños aborrecer la lectura. No nacemos no lectores, sino que nos van haciendo no lectores.

P. ¿Y quién enseña al enseñante?

R. Ése es uno de los problemas. Yo creo que la técnica de contar cuentos es la más eficaz. Proporcionar a los niños libros adecuados que den respuesta a las constantes preguntas que se hacen para que descubran el placer de leer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de octubre de 2000