FÚTBOL Tercera jornada de Liga

El líder economiza esfuerzos

Un solitario gol de Catanha da el triunfo al Celta frente al Espanyol

Aplicó el Celta la ley del mínimo esfuerzo y el disgusto rondó Balaídos. El equipo de Víctor Fernández anotó en la primera mitad y dio el partido por terminado en el descanso, lo que es tanto como jugar con fuego. Al Espanyol o le falta munición o la mala suerte le persigue, porque no podrá reclamar mejores oportunidades de las que dispuso para empatar. Sus errores permiten a los de Vigo sumar su tercera victoria consecutiva y liderar la clasificación en solitario.El Espanyol le metió mucha presión al balón en campo ajeno y lo persiguió sin sentido en el propio. Es decir, que tuvo más problemas el Celta para cruzar el centro del campo que para jugar la pelota en la línea de volantes, donde la superioridad de Gustavo López y Mostovoi fue aplastante. Anduvo temerosa la defensa de Paco Flores, que pasó problemas tanto por el centro como por los costados.

CELTA 1ESPANYOL 0

Celta: Pinto; Velasco, Cáceres, Djorovic, Juanfran; Vagner (Manolo, m. 67), Doriva; Jesuli (Giovanella, m. 46), Mostovoi, Gustavo López (Coira, m. 89); y Catanha. Espanyol: Mora; Cristóbal, Nando, Rotchen, Roger; Iván Díaz (De Lucas, m. 66), Galca, Sergio, Arteaga (Serrano, m. 76); Posse y Manel. Gol: 1-0. M. 19. Gustavo López dispara desde lejos y el rechace de Mora lo aprovecha Catanha. Árbitro: Rodríguez Santiago. Mostró tarjetas amarillas a Juanfran, Posse, Roger y Cáceres. Expulsó por roja directa a Rotchen en el m. 92. Unos 18.000 espectadores en Balaídos.

Si el Celta no zanjó el partido antes del descanso es porque arrastra viejos vicios, relacionados con la pegada, aspecto en el que sólo cumplió Catanha. No necesitó hacer más de lo que hizo el hispano-brasileño para reivindicarse: recoger un rechace y convertirlo en gol. Es el tercero que anota en otras tantas jornadas.

Claro que la responsabilidad del tanto de Catanha debe compartirla con Gustavo López, que respondió al interés del Chelsea con una primera mitad fantástica. En el minuto 19 bajó un balón al césped y humilló a Iván Díaz y a Sergio con un quiebro. Disparó con tanta fuerza que Mora tuvo que dejar el regalo a Catanha.

La segunda parte sumió a los futbolistas del Celta en la inopia. Contribuyó la sustitución de Jesuli por Giovanella, lo que significó un desahucio absoluto para la banda derecha. Durante 20 minutos permitió Fernández que continuara el desajuste, que facilitó a Roger salir con asiduidad por su carril.

Cuando Manolo sustituyó a Vagner el partido era del Espanyol y la pájara del Celta, irremediable. Pero si el equipo de Vigo se ha reconciliado con el gol, el Espanyol se encuentra en una dinámica similar a la que padeció el Celta en otras épocas. Lo que falló Posse en el área viguesa es injustificable en un futbolista de su categoría. A continuación, Pinto salvó un cabezazo de Serrano que se introducía en su portería, y el equipo de Flores pareció entender su destino. La afición perdonó a su equipo la desastrosa segunda mitad porque, ciertamente, un liderazgo lo justifica todo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 24 de septiembre de 2000.

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