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Tribuna:

Nuevo curso

Hoy arranca de veras el curso escolar. Miles de alumnos y profesores se verán las caras en una actividad de nueve meses que, según manifestó recientemente el presidente Chaves, "no tiene precio". ¿Se traducirá ese gesto presidencial en un alarde político que haga de la enseñanza andaluza un servicio público eficaz y envidiable? Ocasiones de mejorar hay bastantes. En estos primeros días escolares hemos asistido a hechos que conciben la actividad educativa como un problema mercantil. Los problemas en colegios concertados de Cádiz y Sevilla relativos al número de alumnos matriculados así como el cierre patronal e ilegal del transporte escolar no vienen sino a demostrar la importancia de disponer de políticas que defiendan los intereses generales.Algunos seguimos convencidos de que la tarea de educar en Andalucía todavía tiene mucho que mejorar. Es indudable los méritos de los últimos años. Pero igual de indudable es que se han producido errores y frenazos considerables. La opinión compartida de que el mejor capital que tiene Andalucía es el factor humano exige de las autoridades un profundo convencimiento acerca de la necesidad de invertir más y mejor en el sistema educativo. Más que responder de forma parcial a reivindicaciones corporativas -caso de los interinos- pensamos que hace falta una actuación decidida que corrija algunos de los defectos aplicados a partir de la LOGSE y de su ejecución en Andalucía. La etapa de la Enseñanza Secundaria, el talón de Aquiles de los actuales problemas, exige alguna que otra modificación, vista la experiencia de estos últimos años. No se trata de eliminar la obligatoriedad hasta los 16 años, como algunos inconscientes propagan, sino precisamente de reforzar con medios a los participantes en el acto educador para hacer posible alcanzar la igualdad escolar de personas que no son iguales socialmente.

Todavía estamos a tiempo de evitar una profunda crisis escolar, que, con el gobierno del estado en manos del PP, posiblemente sólo serviría para endurecer el modelo social educativo que existe actualmente. Ojalá la polémica sobre la educación tuviera la atención, el interés y el tiempo que desde la política andaluza se ha dedicado al director general de RTVA. Aunque fuera nombrado por el Parlamento, como así debió ser desde siempre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de septiembre de 2000