Piqué se conforma con el 'giro catalanista' y evita la batalla por el 'número dos'

La anunciada revolución Piqué en el Partido Popular (PP) de Cataluña se quedará, de momento, en el terreno de los conceptos. El ministro, cuya ponencia catalanista marcará el debate congresual que la formación celebrará el próximo fin de semana, ha renunciado a imponer a un hombre de su estricta confianza como número dos y, salvo sorpresas de última hora, Rafael Luna seguirá como secretario general.

Crisis

Algunos significados dirigentes del PP de Cataluña confiaban en que el noveno congreso regional del partido renovaría a fondo la cúpula de la dirección para ofrecer a la opinión pública una imagen acorde con el giro catalanista que propugna el ministro. Descartada la elección del propio Piqué como presidente -algo que se considera incompatible con su cargo como titular de Asuntos Exteriores-, estos dirigentes fijaron su atención en el segundo puesto del organigrama formal del partido y estaban convencidos de que al menos la secretaría general estaría ocupada por alguien de la estricta confianza de Piqué.Sin embargo, salvo sorpresas de última hora, el actual secretario general, Rafael Luna, continuará en el cargo. Al estrecho colaborador de Piqué, probablemente el diputado autonómico Francesc Vendrell, se le reservará en principio la vicesecretaría general de acción sectorial, de nueva creación.

El presidente regional y candidato a la reelección, Alberto Fernández Díaz, ha hecho casus belli de la continuidad de Luna y todos los sectores del partido daban ayer por segura su continuidad. Alberto Fernández ha evitado hasta ahora anunciar en público que opta a la reelección y varios de sus colaboradores lo achacaban a la falta de garantías sobre la continuidad de Luna. Una vez superado aparentemente el escollo, se espera el inminente anuncio de Fernández Díaz, probablemente durante un acto con compromisarios que celebrará mañana en la Casa Elizalde de Barcelona.

Fuentes del partido explican que Piqué ha renunciado a imponer a alguien de su confianza como número dos para no desatar una crisis en la víspera del congreso. El ministro considera que la ponencia que ha elaborado es de suficiente calado como para transmitir a la sociedad la idea de profunda renovación ideológica y hace innecesaria una batalla sobre el número dos del organigrama. En el texto, Piqué utiliza los conceptos clásicos del catalanismo histórico, se refiere a Cataluña como "país" y sostiene que "tiene derechos como pueblo".El debate congresual girará en torno a la ponencia redactada por Piqué. El eurodiputado Aleix Vidal-Quadras ha presentado 29 enmiendas al documento con el fin de rebajar el tono catalanista, y los planteamientos del ex líder regional pueden tener cierto predicamento incluso en determinados miembros de la cúpula actual.

Piqué y Vidal-Quadras no se verán antes del congreso porque ambos se encuentran fuera de España hasta el sábado. Sin embargo, las posibilidades de llegar a un acuerdo sustancial son mínimas: en primer lugar, por las posiciones políticas respectivas, casi antagónicas. Pero además, el tono burlón utilizado por Vidal-Quadras en sus enmiendas hace inviable que se llegue a un pacto.

El apartado de política social de la ponencia fue también criticada por el ministro de Trabajo, Juan Carlos Aparicio, pero Piqué ya ha anunciado "pequeños retoques" en el texto para que pueda ser asumido por el ministro.

Por otro lado, el sector crítico del PP catalán se reunirá hoy para estudiar su situación tras la deserción del ex diputado Manuel Milián Mestre, que a última hora ha renunciado a disputar la presidencia regional a Alberto Fernández. Este sector dice contar con los avales necesarios y asegura que presentará candidatura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 12 de septiembre de 2000.

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