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Detenida la dueña de una casa en la que nueve personas vivían en la miseria

La policía encontró excrementos y cucarachas en la vivienda

El Juzgado de Instrucción número 7 de Jerez ha ordenado la detención de la propietaria de una casa en la que habitaban nueve personas de entre 50 y 74 años a las que cobraba manutención y que se encontraban en condiciones de miseria. La reclamación de una de las inquilinas ante el Ayuntamiento, quejándose de que su casa tenía goteras y de que la dueña se negaba a solucionar el problema, propició que la Policía Local elaborase un informe sobre las condiciones del inmueble.

Cobro de alquiler

Fue la propia delegada de Bienestar Social del Ayuntamiento de Jerez, Marina de Troya, la que acudió al Juzgado para presentar una denuncia ante la situación en la que vivían estos vecinos. La tarde del pasado viernes, el juez ordenó una inspección del edificio, que realizaron un médico forense, el fiscal, agentes de la policía y personal de la Consejería de Asuntos Sociales de la Junta de Andalucía, quienes hallaron a nueve personas que ocupaban distintas habitaciones.Las condiciones en que vivían estas personas eran infrahumanas: excrementos por el suelo, orín, basuras y multitud de cucarachas se hacinaban por diferentes departamentos del inmuble. La casa está situada en la calle Chancillería, número 25, en pleno centro histórico de la ciudad.

Los vecinos sólo disponían de un cuarto de baño común, por lo que algunos utilizaban cubos en los que hacer sus necesidades.

Ante esta situación, la delegada de Bienestar Social de Jerez declaró: "Las condiciones en las que vivían eran lamentables, rodeados de basura por todas partes, tanto es así que tardamos varias horas en realizar la inspección y sacarlos de la casa; ningún ser humano merece vivir en estas condiciones".

La propietaria de la vivienda, de la que sólo ha trascendido su nombre, Mercedes, les cobraba entre 23.000 y 80.000 pesetas, dependiendo de si sólo residían en régimen de alquiler o si deseaban también incluir la manutención. Los médicos que atendieron a los afectados no apreciaron inicialmente síntomas de desnutrición, pero fueron trasladados a un albergue municipal, donde están siendo atendidos a la espera de conocer si tienen familiares que puedan hacerse cargo de ellos. Sólo uno de ellos tuvo que ser atendido en un centro sanitario, ya que es diabético.Los vecinos del barrio no sospechaban nada de lo que ocurría en la vivienda, ya que veían a los inquilinos entrar y salir del edificio regularmente, aunque eso sí, se quejaban del fuerte olor que desprendía el interior de la casa. Uno de ellos comentaba que "solía hablar con un señor que se quejaba de que le pagaba a la dueña toda su pensión y no le atendía".

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