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Españoles y gibraltareños hacen causa común contra el submarino averiado en el Peñón

Los 'llanitos' tachan de prepotente a Blair y los andaluces critican el silencio de Aznar

La avería que sufrió en mayo el reactor del Tireless, el submarino nuclear de la Armada Real inglesa, ha unido a los vecinos de Gibraltar, La Línea y Algeciras contra los Gobiernos de Londres y Madrid. Desde que llegó el Tireless a Gibraltar el pasado 19 de mayo remolcado desde la isla de Malta, aún no se ha iniciado su reparación. A pesar de que tanto el Gobierno británico como el español tratan de tranquilizar a los vecinos y decir que la operación no entrañará ningún riesgo, los empresarios y colectivos sociales de la zona se muestran cada vez más intranquilos y descontentos.

Los gibraltareños se consideran a sí mismos como autónomos, pero el suceso del Tireless ha devuelto el perfil colonial a su tierra.El portavoz del amplio colectivo social que organiza la protesta, Levy Attias, muestra el malestar por la actitud "prepotente" de los británicos: "En Londres nos han puesto la bota en el cuello con este tema", señala Attias. El colectivo pretende paralizar la reparación del submarino con la apertura de una causa judicial sobre la presunta vulneración de algunas normas locales y europeas. La única duda ahora es el tribunal en el que lo presentarán: en Londres o en La Roca.

Por su parte, el Gobierno gibraltareño ha esperado mucho, pero al final, el pasado jueves por la noche, emitió un comunicado en el que pedía que el submarino no se reparara en Gibraltar. La decisión del Gobierno de esta pequeña población forzó que los británicos retrasaran el comienzo de los trabajos. "No entiendo cómo España no ha llevado el caso a la Unión Europea. Si nosotros tenemos fuerza imagínense lo que podía haber conseguido el Ejecutivo español", subraya Attias.

Por su parte, desde los municipios de La Línea y de Algeciras no saben si culpar al tan público y publicitado eje Londres-Madrid y la sintonía de vacaciones compartidas entre Tony Blair y José María Aznar para explicar el silencio, a su juicio, complaciente del Gobierno sobre el caso.

El alcalde de La Línea, Juan Carlos Juárez, del GIL, asegura que presentará una demanda ante los tribunales europeos por el perjuicio que, según Juárez, toda esta situación está generando en la zona, especialmente en el turismo. El alcalde de Algeciras, Patricio González, del Partido Andalucista, se quejaba el viernes: "Una cosa es actuar con prudencia, pero otra es tragar lo que nos está tocando tragar". En ambos municipios apenas cuentan ya con que el Gobierno inicie nuevas acciones contra la reparación (el momento en el que realmente comienza el peligro de accidente) en un tema que, según el juicio de la mayoría de sus protagonistas, ha puesto a cada uno en su punto del mapa geopolítico: Gibraltar como una colonia con un régimen de libertad amplio en lo comercial, pero nulo cuando se toca la "seguridad nacional" del Reino Unido; Gran Bretaña, una potencia que hace y deshace en sus territorios; y España, que para muchos ha mostrado una imagen de escasa capacidad de maniobra frente a determinados países.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de agosto de 2000