El congreso gitano quiere autoridad para poder tratar con los Gobiernos
Hoy se inicia en Praga el 5º Congreso Mundial de la Unión Internacional Romaní (IRU) para buscar soluciones a la discriminación que sufren las comunidades gitanas y para elegir la nueva presidencia de este foro transnacional creado en 1971 y que ansía establecerse como organización política. Durante el encuentro, que se prolongará hasta el próximo viernes, unos 250 participantes plantearán, entre otros temas, la conflictiva situación de los romaníes en Kosovo y la cuestión de las indemnizaciones para las víctimas del genocidio nazi. Se calcula que entre 200.000 y medio millón de gitanos fueron asesinados en los campos de concentración. La IRU sostiene que los romaníes no son una "etnia" sino que constituyen una "nación" aunque vivan dispersos por los cinco continentes. Para defender los intereses de estas comunidades unidas por una misma cultura y con problemas muy similares, la IRU quiere configurarse como una entidad política con autoridad suficiente para ser interlocutor de gobiernos y organizaciones internacionales. Ya cuenta con representación en Bruselas, y el respaldo de la ONU y de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa.
Se calcula que existen alrededor de 20 millones de gitanos en el mundo, de los que 15 viven en Europa. Al congreso de Praga acuden representantes de 30 países europeos así como de Canadá, EE UU, Australia, Argentina, Nueva Zelanda, Suráfrica, Israel, Gambia, India, Brasil, México y Costa Rica.
La mayor densidad de población romaní se encuentra en Europa Central, que a su vez es la región en la que existe un mayor racismo contra los gitanos La falta de seguridad y de un trato digno impulsa el flujo migratorio de los romaníes hacia occidente. La situación en los Balcanes es especialmente grave. En su última asamblea en Oslo, la URI constató que la situación de los gitanos en Kosovo sigue deteriorándose. La etnia romaní se vio agredida tanto por serbios como albaneses, es víctima de agresiones y se la discrimina en los programas de ayuda humanitaria.


























































