El Congreso rechaza por defecto de forma una iniciativa de CiU para ayudar a Montserrat

La Mesa del Congreso de los Diputados se ha visto obligada a rechazar las tres últimas iniciativas legislativas presentadas por Convergència i Unió (CiU) porque contenían diversos defectos de forma. En concreto, dos iban en contra del reglamento de la Cámara y otra incluso vulneraba la propia Constitución. Una de estas proposiciones se refería a que las donaciones para reconstruir Montserrat tras las riadas pudieran reducir el pago de impuestos. El PP aprovechó el error de CiU para presentar una iniciativa similar y apuntarse el tanto ante la opinión pública. Diversos diputados nacionalistas han expresado su malestar por el caos en el que, a su juicio, está inmerso el grupo parlamentario.El grupo de CiU en el Congreso no es, en opinión de algunos de sus miembros, un ejemplo en cuanto a coordinación y toma de decisiones compartidas desde que lo dirige Xavier Trias. Ello provoca a veces situaciones insostenibles y un clima de desconfianza mutua, según han evidenciado algunos diputados en declaraciones a este periódico. El último capítulo de este serial es la presentación de tres iniciativas que la pasada semana fueron rechazadas por la Mesa del Congreso.

Una de las propuestas era la relativa a la posibilidad de que las donaciones privadas para la reconstrucción del monasterio de Montserrat, seriamente dañado por las intensas lluvias de junio, tuvieran una reducción del 25% en el impuesto sobre la renta y de un máximo del 15% en el impuesto de sociedades. Sin embargo, la iniciativa fue presentada como una proposición de ley y afectaba a los presupuestos generales de este año. La Mesa tuvo que invalidarla no sólo porque iba en contra del reglamento, sino también por su presunta inconstitucionalidad, pues significaba una reducción de los ingresos del Estado y modificaba por tanto los presupuestos, ya aprobados por las Cortes.

"Si Trias hubiera consultado a alguno de los diputados, no habría cometido ese error de bulto", señaló uno de los miembros del grupo.

El PP aprovechó el despiste de CiU para presentar una iniciativa similar en la que evitó cometer el mismo error que los nacionalistas. De este modo, las deducciones en el impuesto sobre la renta y el de sociedades irán a cargo del presupuesto para el año 2001. Fuentes de CiU señalaron que al percatarse de la equivocación presentaron una proposición igual a la del PP. Sin embargo, será la iniciativa de los conservadores, y no la de CiU, la que finalmente se debatirá en el Congreso.

Otra de las propuestas impugnadas por la Mesa afecta a la comparecencia en el Congreso de Federico Duran, presidente del Consejo Económico y Social. CiU pretendía que Duran se presentara ante dos comisiones de la Cámara, concretamente ante la de economía y hacienda y la de trabajo y seguridad social. El reglamento del Congreso prohíbe taxativamente que pueda solicitarse una misma comparecencia ante dos comisiones, medida ampliamente conocida por la mayoría de diputados.

La tercera de las iniciativas que han provocado el rechazo de la Mesa y el desconcierto entre el grupo de CiU es una proposición no de ley sobre la presencia de los gobiernos autónomos en los órganos del Consejo de Ministros de la Unión Europea. Si la propuesta ya despertó el recelo de algunos diputados [véase EL PAÍS del 12 de julio] porque no habían sido informados sobre esta medida, la gota que colmó el vaso fue la forma de presentarla para su tramitación ante el pleno.

La proposición contenía las firmas de los tres grupos firmantes de la Declaración de Barcelona (CiU, el PNV y el BNG), pero al final el BNG se ha desvinculado de la iniciativa porque, al no disponer de grupo parlamentario propio, el texto de la propuesta debía contener la firma del actual portavoz del Grupo Mixto, al que pertenece el BNG.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0019, 19 de julio de 2000.

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