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Advertencia a los bancos para que sean viables sus ofertas en Internet

La irrupción de Internet en el negocio bancario requiere prudencia. Existe el riesgo de que las entidades financieras quieran ganar rápidamente cuota de mercado mediante "ofertas tentadoras". Pero "nadie debería hacer ofertas que no sean económicamente viables, que no puedan sostenerse a largo plazo", señala Luis Ángel Rojo en su discurso ante el Consejo del Banco de España. Existen normas de protección al consumidor, explica Rojo, pero algo más se debe hacer "para adaptar esas normas a las peculiaridades del nuevo medio". Sobre todo ahora, cuando el negocio financiero está en plena ebullición. El crédito al sector privado crece "a tasas muy elevadas, peligrosas desde el punto de vista macroeconómico e inadecuadas desde la perspectiva de la prudencia bancaria", señala Rojo.

El gobernador cree, por ello, que es necesario "introducir normas" para reforzar esa prudencia, sobre todo "en una fase de optimismo", como la actual. En una etapa de "importantes transformaciones financieras y avances tecnológicos", insiste Rojo, las entidades financieras "han de prestar una gran atención a sus costes de explotación y a sus índices de eficiencia y han de ser especialmente cuidadosas en sus estrategias de beneficios, de provisiones y saneamientos y de recursos propios".

Más crecimiento económico

Y es que no se debe morir de éxito por muy buenas que sean las expectativas, una receta que el Banco de España aplica también a los responsables de la política económica. En su informe anual de 1999 señala que la economía española creció un 3,7% en ese periodo, "con un perfil de aceleración a lo largo del año que apunta a ritmos de crecimiento algo mayores para el año 2000".

Como compañeros indeseables en ese escenario, la economía española presenta una inflación más alta que la media de la zona euro -1,3 puntos en mayo- y un cada vez más abultado déficit comercial. El Banco de España señala al respecto que existe "una presión excesiva de la demanda", es decir, un riesgo de recalentamiento, que, si no se corrige, dañará la competitividad y, por tanto, el crecimiento económico y el empleo.

Además de las reformas estructurales, el Banco de España cree que debe continuar la moderación salarial y que la política fiscal debe ser "más restrictiva". Al respecto, valora positivamente que el déficit público se haya reducido el pasado año, pese a la rebaja del impuesto sobre la renta, aunque destaca el crecimiento de los gastos corrientes y la desaceleración de la inversión pública.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de junio de 2000