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El "fracaso" del pacto por el empleo resucita la unidad de acción de las centrales sindicales en Cataluña

Las centrales sindicales UGT y CC OO de Cataluña han recuperado la unidad de acción para denunciar juntas que el pacto por el empleo firmado con la Generalitat en 1998 se ha quedado en papel mojado. En una declaración conjunta difundida ayer, ambas centrales exigen que se desbloqueen las medidas que contenía el pacto para hacer frente a los problemas del mercado laboral catalán. El nuevo rumbo hacia un acuerdo intersindical fue presentado en Barcelona por los secretarios generales de UGT y CC OO, Josep Maria Álvarez y Joan Coscubiela, respectivamente. En la práctica, se plasmará en un solo grupo de trabajo, con tres miembros por cada organización, que estudiará cómo reforzar el sindicalismo en las pequeñas y medianas empresas. Ambos sindicatos recurrirán a criterios unitarios para replantear las formas de participación de los afiliados y asumirán unos mismos compromisos en la negociación colectiva.

"Es cierto que la unidad sindical se había debilitado, pero ahora afrontaremos una nueva etapa en la que [el presidente de la Generalitat, Jordi] Pujol debería responder en cuestiones como la lucha contra la precariedad", reconoció Coscubiela.

A este respecto, los sindicatos denunciaron que el problema de la temporalidad del empleo se concentra, en el 69% de los casos, en los jóvenes, además de en las mujeres y en determinados sectores empresariales. Esta concentración persiste pese a la disminución de la temporalidad del 34,5% al 27%.

El documento conjunto considera "no justificable la falta de iniciativa" del Gobierno catalán -sin capacidad legislativa en materia laboral- a la hora de impulsar políticas activas de empleo. En este sentido, Álvarez llegó a calificar de "fracaso" el pacto por el empleo firmado por la Generalitat hace dos años "porque no se ha concretado en nada".

Entre los incumplimientos del pacto denunciados por los sindicatos figuran la no constitución del Consejo Catalán de Formación Profesional, cuando existen "desajustes" en el sistema formativo, ni la de órganos como el Servicio Público por el Empleo o el Consejo de Trabajo Económico y Social.

Otro aspecto criticado por las centrales sindicales es que no se haya creado el Observatorio del Mercado de Trabajo, que incluiría una gran base de datos que permitiría medir la temperatura del mercado laboral en cada momento. "Ahora no sabemos qué necesitan las empresas ni cuál es la formación que exigen a sus nuevos empleados", lamentó el secretario general de UGT en Cataluña.

Pese a la actual bonanza económica, las centrales criticaron la persistencia de bolsas de paro de larga duración, así como el hecho de que, a pesar del descenso del número de parados, la tasa de empleo no supere el 47,6%. Este porcentaje se reduce al 36,7% en las mujeres.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de junio de 2000