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Reportaje:DÍA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE

La última frontera natural

La conservación de la biodiversidad pasa, en España, por Andalucía: cerca de una quinta parte del territorio de la comunidad está bajo el paraguas de diversas figuras jurídicas; los espacios andaluces protegidos ocupan 1,6 millones de hectáreas, la mitad del territorio verde nacional. El escaso desarrollo industrial de la comunidad y la combinación de ecosistemas privilegiados han convertido a bosques, sierras y marismas de la región en el último refugio de muchas especies animales y vegetales. En estos islotes de la naturaleza, habitan uno de los felinos más amenazados del planeta, el lince ibérico, y una rapaz, el águila imperial ibérica, cada vez más cercana a la extinción.El lince ibérico (lynx pardinus) ha sido una de especie mimada por las políticas conservacionistas, que apenas han conseguido frenar el lento declive de su población. El último censo elaborado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) sitúa en torno al medio millar el número de linces en la región, el 40% de los que, se supone, quedan en la Península Ibérica y por tanto, en el mundo. La literatura científica es extensa y tiene en la Estación Biológica de Doñana su epicentro. Los investigadores ya han descrito con minuciosidad los problemas con los que se enfrenta el lince: las enfermedades han diezmado el conejo, su dieta base, la caza ilegal y los cebos envenenados aún provocan varias muertes al año y muchos caen atropellados por automóviles.

La mayor amenaza para estos felinos es, sin embargo, microscópica: los científicos temen que su sistema inmunológico se haya deteriorado y no pueda ofrecer resistencia a una enfermedad vírica; las poblaciones de linces están aisladas entre sí, los contactos entre individuos de distintos núcleos son mínimos y la endogamia está provocando el empobrecimiento genético. Los investigadores insisten en la necesidad de establecer corredores verdes entre las subpoblaciones (Doñana, Sierra Morena y Sierra Subbética) que sorteen las carreteras más transitadas.

Un estudio de Miguel Delibes y Francisco Palomares (investigadores del CSIC), sitúa en un 34% el riesgo de extinción del lince en Doñana (el núcleo más estable, con 50 ejemplares), en el próximo siglo. Con este amenazador horizonte, el recurso a la reproducción en cautividad para restaurar la diversidad genética parece ineludible: un proyecto en el que ya trabajan técnicos del zoo de Jerez, donde ya han conseguido resultados satisfactorios con un primo lejano, el lince norteamericano, de gran parecido genético.

Aunque el lince se lleva la fama, es el águila imperial ibérica (aquila adalberti), la que está en situación más precaria. Apenas quedan un centenar de parejas reproductoras, todas en la Península Ibérica (una treintena en Andalucía). En Doñana, el descenso ha sido muy acusado (de 16 a 8 parejas) y algunos modelos prevén un 99% de posibilidades de extinción en los próximos 100 años.

El dinero comunitario (unos 2.000 millones de inversión) ha servido para minimizar la mortalidad por electrocución (se modificaron muchos tendidos eléctricos) y el impacto de las enfermedades del conejo (también en la dieta base de esta rapaz). Pero los cebos envenenados y, de nuevo, la dispersión de las poblaciones de la imperial, han llevado a la especie al filo de la desaparición técnica. Aquí, la reproducción en cautividad es una necesidad; pero todas las tentativas han fracasado. Los dos centros especializados de Castilla-La Mancha no han sacado adelante cría alguna.

Ahora, los investigadores del CSIC y la Junta de Andalucía, con la novedosa colaboración del sector privado (Unicaja, Glaxo-Wellcome, Ecotecnia) se han decidido a crear el primer centro de reproducción en cautividad del águila imperial ibérica en la región. Para ello, aprovecharán la experiencia acumulada en la cría del quebrantahuesos ubicado en el parque natural de Cazorla. El centro de Guadalentín ha recibido el reconocimiento internacional por sus técnicas para lograr la reintroducción del quebrantahuesos en la serranía jiennense.

Los parajes naturales andaluces acogen otras tentativas de reintroducción (como el del buitre leonado en la sierra almeriense de María) y muchas más especies amenazadas: el buitre negro, el cernícalo prinilla, la cerceta pardilla, la focha cornuda, la malvasía o el camaleón son algunos de los que componen esta lista roja.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de junio de 2000

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