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Fujimori se autoproclama presidente de Perú sin esperar a la fecha oficial

Impasible al repudio generalizado en Perú y en el concierto mundial, que niega toda legitimidad a los comicios del 28 de mayo, Alberto Fujimori se ha autoproclamado presidente de Perú y anuncia que ahora "empieza la más auténtica democratización del país". El candidato de la oposición, Alejandro Toledo, mantiene la convocatoria de una gran marcha nacional pacífica para lograr la anulación de las elecciones.

Lo que viene, dijo Fujimori en un mensaje a la nación el lunes por la noche, no es un "mero continuismo", tras 10 años en el poder, sino "una etapa superior" para "superar problemas pendientes y corregir errores". "Se fortalecerán las instituciones democráticas"; "el pueblo peruano ha participado libre y pacíficamente", y "quedó demostrado que existía la logística, los suficientes recursos técnicos y los miembros de mesa que se requerían", son algunas de las perlas del discurso de Fujimori. Ninguna alusión a la mayor movilización popular que se ha vivido en Perú en los últimos diez años -sólo dijo que había habido tensión en la campaña electoral-, ni al cúmulo de irregularidades, ni al rechazo internacional. El presidente sigue en sus trece y no está dispuesto a hacer un solo gesto conciliador. Al menos, de momento.Toledo dijo ayer que desde el domingo Perú tiene una dictadura y anunció que desde el 26 de julio "los peruanos estarán de pie para impedir que Fujimori pueda jurar como presidente" dos días después. El líder opositor recurrió a referencias bíblicas al comparar la situación de su país con la lucha de David contra Goliat: "Espero que la historia pueda repetirse".

Los peruanos están pendientes ahora de lo que ocurre fuera de las fronteras para ver qué pasos da Fujimori en el interior. La primera cita es hoy en Washington, donde se reúne el consejo permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), que estudiará el informe presentado por Eduardo Stein, jefe de la misión de observadores en Perú, que no avala el proceso electoral fraguado por Fujimori. El cónclave es el prólogo de la Asamblea General de la OEA, el 4 de junio en Canadá. La aplicación de la resolución 1080, que contempla medidas contra aquellos países miembros en los que se interrumpa abrupta o irregularmente el proceso democrático, está sobre la mesa de algunas cancillerías. Una delegación de Toledo ha viajado a Washington para seguir de cerca los avatares en la OEA y en el Congreso estadounidense, que dispone a su vez de la Resolución 43, aprobada en abril por las dos Cámaras, y que abre la puerta a sanciones contra Perú.

Más allá de la condena política, la mayor amenaza que se cierne sobre el régimen de Fujimori es en el terreno económico. Un recorte en el desembolso de los créditos de organismos multilaterales y de la ayuda oficial de otros Gobiernos es la posibilidad más inminente. En lo que va de año, Perú ha recibido 220 millones de dólares (cerca de 40.000 millones de pesetas) en préstamos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Banco Mundial, y 175 millones de dólares del Gobierno de Japón. Hasta finales de 2000 están pendientes unos 600 millones de dólares, parte de los cuales podrían quedar congelados.

Ello afectaría a proyectos específicos de desarrollo social que se financian con dichos préstamos. "El Estado perdería entre 300 y 400 millones de dólares para tales fines, que tendrían que salir de su presupuesto, lo que a su vez incrementaría el déficit", según Pablo Secada, de la unidad de investigación del Banco de Santander. En consecuencia, los más pobres llevarían la peor parte. Las reservas peruanas alcanzan los 8.800 millones de dólares, de los que el Estado sólo es dueño de unos 3.000.

Difícil acuerdo

En el terreno de las exportaciones, Perú esperaba renegociar a fines de año el acuerdo generalizado de preferencias con EEUU, en el que pretendía incluir un arancel cero para la entrada de los productos textiles en el mercado estadounidense. En las condiciones actuales es muy difícil que haya acuerdo. Las exportaciones textiles representaron 575 millones de dólares en 1999, de un total de 6.100.

Secada estima que las sanciones en el terreno comercial son poco probables y vaticina que van a tener su mayor efecto en la ayuda oficial -fuentes de la Embajada de EEUU sugieren que Washington recortará su ayuda, a excepción de la que da a la lucha contra el narcotráfico-. En cualquier caso, la crisis política por el fraude electoral ya ha provocado un daño político y económico considerable a Perú, que ha visto aumentar su calificación de país-riesgo en los mercados internacionales. El desaliento de los flujos de inversión a corto plazo y el aumento de los tipos de interés y de cambio, con el consiguiente efecto negativo en la recuperación económica, es el escenario más factible en un futuro inmediato. "La confianza se pierde con gran rapidez y cuesta mucho recuperarla", confiesa Secada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de mayo de 2000

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