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Coats Fabra cerrará su planta de Torelló, tras 105 años de historia textil

La dirección de la empresa textil Coats Fabra -antigua Fabra y Coats- anunció ayer la intención de cerrar su planta de Sant Vicenç de Torelló y el consiguiente cese de los 74 trabajadores que componen la plantilla. La colonia textil de Sant Vicenç de Torelló cuenta con 105 años de vida y se había convertido en una de las señeras de la historia del sector textil catalán. Las diversas crisis del textil y la competencia de países con mano de obra más barata han liquidado un centro de trabajo que en 1974 empleaba a 985 trabajadores.

La empresa factura 7.300 millones de pesetas y, tras al cierre de la fábrica de Sant Vicenç, mantendrá la actividad de la planta ubicada en el barrio de Sant Adrià, en Barcelona. Los responsables de la firma textil consideran que el hilo para fabricar hilados que hasta ahora se producía en las instalaciones de Sant Vicenç ya no es competitivo, amenazado por productos similares producidos intensivamente en otros países. La dirección ha anunciado a los sindicatos su disposición a negociar bajas incentivadas y está previsto que las negociaciones laborales empiecen esta misma semana. La intención de la dirección es que a finales del próximo mes de julio los últimos empleados puedan abandonar las instalaciones de la planta de Sant Vicenç de Torelló.Fuentes sindicales indicaron que en principio no parece que pueda haber problemas para llegar a acuerdos sobre las indemnizaciones. La situación de baja rentabilidad de la planta no tiene marcha atrás, según la empresa. Para los próximos días está previsto que queden cinco o seis trabajadores, encargados del desmantelamiento de la planta.

La maquinaria más moderna de la planta de Sant Vicenç de Torelló podría trasladarse a la planta que la empresa tiene actualmente en Barcelona. No se descarta que esta planta pueda llegar a absorber a algunos trabajadores de la planta que desaparecerá. Con el cierre de la factoría de Sant Vicenç de Torelló finaliza la actividad de una colonia industrial, la Borgonyà, fundada hace 105 años. Esta colonia, que tenía escuela y comedor para empleados, acabó siendo conocida por el sobrenombre de "la colonia de los ingleses".

Cambio de nombre

Esta colonia, que funcionaba como un pueblo, no ha podido eludir la reconversión del textil y desde 1974, en que contaba con 985 trabajadores, se ha visto afectado por sucesivas reducciones de plantilla. Desde principio de los años noventa, la antigua Fabra y Coats entró en un proceso de control por parte del grupo inglés J&P Coats y paulatinamente se fue reduciendo el paquete mayoritario tradicional de la familia Fabra. El grupo británico es uno de los mayores productores mundiales de hilo doméstico e industrial.

En 1991 la firma británica llegó a tener el 58% de Fabra y Coats. Por entonces las ventas anuales de esta empresa eran de 6.000 millones de pesetas. Dos años después se produjo el cambio de nombre y Coats pasó por delante de Fabra. Algunos accionistas familiares figuran hoy en el consejo de administración, como el vicepresidente de la empresa, Josep Fabra Muntadas.

La facturación se ha mantenido estancada en los últimos cuatro años. El importe de las ventas ascendió a 7.394 millones de pesetas en 1998, último año en que están depositadas las cuentas en el Registro Mercantil de Barcelona. La empresa dejó de tener pérdidas hace tres años. Si entre 1992 y 1995 registró unas pérdidas de 1.200 millones, en los tres ultimos años ha ganado 1.200 millones. Los beneficios ascendieron en 1998 a 406 millones de pesetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de mayo de 2000

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