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Londres aplaza la reforma de la policía del Ulster para aplacar a los unionistas

El Gobierno británico presentó ayer ante la Cámara de los Comunes un proyecto para reformar la policía del Ulster con algunas concesiones a los unionistas, que el sábado decidirán en Belfast si apoyan el último plan anglo-irlandés para devolver el autogobierno a la provincia. En lugar de aclarar la polémica sobre el nombre, que los unionistas quieren conservar, el ministro británico para Irlanda del Norte, Peter Mandelson, demora ese debate hasta abril de 2001. Las concesiones, sin embargo, no lograron satisfacer las demandas de un amplio sector del unionismo.

La orden gubernamental para reinstaurar las instituciones autonómicas norirlandesas, que el ministro británico Peter Mandelson tenía previsto firmar ayer, quedó aplazada hasta la celebración, el sábado, de la decisiva reunión del órgano ejecutivo del Partido Unionista del Ulster (UUP). Con ello, Mandelson intentó ayer dar un amplio margen de maniobra al líder unionista, David Trimble, que así se lo había pedido. El ministro británico demoró igualmente la toma de decisión sobre la polémica cuestión del título e insignia que adoptará la futura policía de Irlanda del Norte, el actual Royal Ulster Constabulary (RUC). Así, el proyecto de ley sobre la reforma policial, que Mandelson presentó por la tarde en el Parlamento de Westminster, elude zanjar a corto plazo un problema que divide a unionistas de nacionalistas y republicanos.

De acuerdo con el texto legislativo, el ministro para Irlanda del Norte deberá resolver la polémica, tras consultar con la junta supervisora policial, integrada por políticos de ambas comunidades norirlandesas, que comenzará a operar en abril de 2001. En la figura ministerial recaerá también la decisión en torno a las banderas siempre que los órganos autonómicos no alcancen un acuerdo al respecto. Los republicanos del Sinn Fein quieren ver ondear el emblema tricolor irlandés en las instituciones oficiales norirlandesas, mientras que los unionistas optan por preservar la británica como "símbolo visible" de que Irlanda del Norte sigue siendo una provincia del Reino Unido.

El rosario de concesiones, unidas a una serie de aclaraciones respecto al desarme del IRA y la excarcelación de los presos políticos, que Mandelson confió ayer por escrito a Trimble, se enfocan a disipar el recelo del unionismo. Trimble ha convocado para este sábado al Consejo Unionista, integrado por 850 miembros que adoptan por votación colegiada la línea estratégica del UUP. En la reunión anterior, el Consejo acordó condicionar la reinstauración del autogobierno al mantenimiento de los símbolos británicos en el título de la reformada policia de Irlanda del Norte. Su eliminación es, para los unionistas, una humillación y un desprecio a las víctimas de los atentados del IRA.

Retrasando los puntos conflictivos hasta el año próximo, Mandelson confía en ganarse el apoyo de Trimble, quien todavía debe posicionarse sobre la renuncia a las armas que la banda republicana ofreció el pasado 6 de mayo y la propuesta anglo-irlandesa para aplicar el Acuerdo de Viernes Santo, de 1998, comenzando el próximo día 22 con la restauración de la autonomía.

El ministro admitió ayer a través del diario irlandés, The Irish Times, que la "policía no será conocida como RUC a partir del otoño de 2001", pero, en correspondencia personal, asegura al líder unionista que "podremos encontrar vías para retener un lugar honorable y permamente para el nombre RUC". En su carta a Trimble, Mandelson confirma que la Comisión Independiente del Desarme establecerá con el IRA los métodos y plazos del proceso "verificable y completo" de renuncia a las armas. El ministro asegura también que la excarcelación final de los presos por acciones terroristas irá condicionada a la colaboración de sus respectivas organizaciones paramilitares con la comisión del desarme y al cese de la violencia de menor intensidad.

El mensaje privado de Mandelson encontró escasa satisfacción entre los diputados unionistas de la suspendida Asamblea de Belfast y fomentó tensiones entre nacionalistas y republicanos. "No se pueden esquivar ni pasar por alto cuestiones tan importantes como el nombre del RUC y, particularmente, la izada de la bandera nacional en esta parte del Reino Unido", advirtió el unionista Danny Kennedy tras rechazar el gesto del ministro. "La carta no va lo suficientemente lejos".

El nacionalista Seamus Mallon criticó al Gobierno de Londres por ofrecer "un goteo diario de concesiones" y advirtió de que se opondrá al relajamiento de la reforma policial. Para el Sinn Fein, las demandas unionistas en torno a los símbolos británicos ponen de manifiesto que el decomiso de las armas del IRA no era el único ni más importante obstáculo a la formación del autogobierno compartido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de mayo de 2000

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