_
_
_
_
Reportaje:

La banca española se disputa México

La pugna entre el BSCH y el BBVA reaviva el sentimiento nacionalista al sur del río Bravo

Juan Jesús Aznárez

Nunca, desde la devastadora crisis de 1995, el sector financiero de México había registrado las convulsiones observadas a partir del pasado mes de marzo: los esenciales cambios introducidos en la correlación de fuerzas entre los bancos cuando el Banco Santander Central Hispano (BSCH) y el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) destaparon la caja de Pandora y descubrieron sus intenciones, controlar la cúspide de la banca de un país cuyo nacionalismo ha sido atemperado a golpe de necesidad y de talón. "Creo que la legislación mexicana ha avanzado para otorgar flexibilidad a los participantes, ya sean mexicanos o foráneos", declaró Eduardo Fernández, presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).La realidad lo certifica. El banco vasco acordó un proceso de fusión con Bancomer para alzarse con el primer puesto en la clasificación de instituciones financieras nacionales; pero la entidad que ocupa ese puesto, Banamex, irrumpió en escena, duplicó la oferta, aunque con menos dinero fresco, y disputa hoy esa fusión con el segundo banco mexicano, que se deja querer. Esta misma semana, el Santander compró Serfín mediante subasta y sube hasta el tercer puesto del ranking. A cara de perro, el BBVA y el BSCH pugnan por la parte del león del sector financiero de una nación que es clave en sus aspiraciones latinoamericanas. La participación de la banca extranjera al cierre de este año puede llegar al 50% del sistema si se concreta la fusión del BBVA y Bancomer.

Más información
FOTO SIN TITULO

La crisis de 1995

Nada de esto hubiera sido posible sin la catástrofe financiera de hace cinco años, sin el batacazo sufrido por los banqueros mexicanos como consecuencia de la devaluación del peso en las navidades de 1994 y las bancarrotas del año siguiente. Aquel desastre demostró la impericia o delictiva actuación de muchos banqueros; en suma, la fragilidad del sistema, la necesidad de acometer su reestructuración, de legislar para sacarlo de cuidados intensivos y ponerlo a andar. A poco más de ocho años del proceso de privatización, abierto en 1991, durante el Gobierno de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), cuatro años antes de la última crisis, sólo permanecen en manos de sus dueños originales dos de los bancos privatizados. La propiedad del resto es compartida con el Santander, BBVA, Nova Scotia, Citibank o Banco de Montreal, que llegaron a México atraídos por la apertura, o con otros inversores.

Evidentemente, la fuerte penetración española no gusta a los banqueros mexicanos hasta ahora más importantes, que se sienten apartados de una situación de privilegio y se cuelgan del nacionalismo, de la soberanía de México en peligro, para calentar motores y limitar la entrada de la inversión extranjera. Alfredo Harp Helú, presidente del Consejo de Administración del Grupo Financiero Banamex-Accival (Banacci), lo reconoce a medias. "Sí queremos que venga la inversión extranjera, pero siempre como complemento en aquellas áreas donde verdaderamente sean competitivos". Harp Helú dice que, teniendo en cuenta última operación del BSCH, el tamaño de éste y del BBVA representan más de cuatro veces, en valores de capitalización, de lo que sumarían Bancomer y Banamex juntos.

La banca española se defiende de los ataques nacionalistas. Emilio Ybarra, copresidente del banco más perjudicado, el BBVA, acudió esta semana a México para entrevistarse con las autoridades de dicho país. El BBVA llegó a el país norteamericano en 1993 adquiriendo Probursa, un banco prácticamente quebrado, y ha invertido fuertes cantidades de dinero en reflotarlo y en crear riqueza. Ybarra también ha subrayado en México que el banco quiere estar a la cabeza del sistema financiero mexicano y recordó que, en todo0 caso, el BBVA tendría el 30% de la entidad fusionada, con el 10% de Bank of Montreal y 60% flotando en Bolsa.

En México hace falta, según los analistas, seriedad, disciplina y capacidad profesional. Durante los años de la euforia en la concesión de créditos (1992-1994), alegría que sentó las bases de la catástrofe de las navidades, únicamente se permitió a los bancos extranjeros participar minoritariamente en las instituciones de crédito privatizadas o crear filiales. Esta limitación se establecía en el capítulo financiero del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, del que México forma parte con Estados Unidos y Canadá: los bancos extranjeros, individualmente, no podían tener más del 1,5% del mercado, y en conjunto, del 8% al comienzo del periodo para poder llegar al 15% al final, en el año 2004. La crisis de 1995 obligó a cambios más profundos.

Durante el bienio posterior a su estallido, con el Gobierno de Ernesto Zedillo, se modificó la legislación para que los capitales extranjeros pudieran participar mayoritariamente en los bancos mexicanos cuya penetración en el mercado fuera hasta del 4%, pero, en conjunto, la participación extranjera sólo podía alcanzar el 25% del total de los activos totales del sistema, lo que significaba que los tres grandes -Banamex, Bancomer y Serfín- quedaban fuera del alcance de la inversión extranjera.

Puertas abiertas

Reacio ese capital a entrar sólo a por las migajas, convaleciente todavía el sector, bloqueada la concesión de créditos y, por tanto, un crecimiento ordenado del sector productivo, el Gobierno abrió las puertas de par en par. Se modificó de nuevo la legislación, en diciembre de 1998, y los inversores extranjeros pueden comprar hoy el cien por cien de cualquier banco o institución de crédito mexicanos.

Es lo que ha hecho el Santander con Serfín, desembolsando menos del 20% de lo que costó sanear la institución vendida, en torno a los 12.000 millones de dólares. Y también lo que pretende el BBVA, eligiendo la fusión en lugar de la compra, con Bancomer. La lucha por Bancomer no ha hecho más que empezar, y los accionistas se tomarán su tiempo para estudiar las dos propuestas: la de Banamex (ofrece 300 millones de dólares al contado y otros 2.100 millones a través de líneas de crédito y ventas de activos) y la del BBVA (fusión con su filial e inyectar 1.230 millones de dólares de capital y otros 52 millones en warrants, en opciones a futuro). El analista financiero Enrique Fuentes Quintana anticipa una nueva oferta de los españoles y una contraoferta de los mexicanos. "No es imposible tampoco que en un proceso en el que se abrieron las posibilidades de compra de Bancomer sean los únicos protagonistas. Desde hace meses se sabe que Citibank deseaba hacer alguna compra importante". El mercado está abierto.

Recuperar el crédito

La banca mexicana ha dejado atrás sus peores momentos, y la calidad de los activos de los principales nueve bancos ha experimentado una sustancial mejoría al reducirse en un 34% en términos reales la cartera vencida, el lastre dejado por la crisis de 1995. Y en este nuevo panorama, la intervención extranjera, la mayor disciplina y transparencia, ha jugado un papel importante. Pero pese a que el pasado 7 de marzo la calificadora de riesgos Moody's otorgó el grado de inversión a la deuda de México y a los depósitos bancarios a largo plazo en moneda extranjera, la recuperación del crédito todavía es un reto pendiente.Los banqueros extranjeros demandaron claridad y seguridad jurídica, garantías de recuperación de los créditos, objetivos difíciles en un país donde la cultura del pago está muy quebrantada. El Gobierno batalló en el Congreso y el pasado 30 de abril concluyó el periodo ordinario de sesiones de la Cámara después de haber aprobados varias leyes sobre el sistema financiero, con las que unas 800.000 empresas, principalmente pequeñas y medianas, corren el riesgo de ser intervenidas por los banqueros, según las organizaciones que representan a los morosos, pero, paralelamente, más personas y empresas podrán acceder al crédito. "Ahora están dadas todas las condiciones para que se reactive el crédito, ya que ha disminuido el riesgo", pronostican.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_