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Tribuna:

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Hemos vuelto a la más absoluta normalidad. En el País Vasco se vuelve a matar según la lógica interna de ETA y si antes de la tregua los objetivos preferidos eran políticos del PP, ahora toca a los periodistas y no vale la pena preguntarnos qué se consigue matando a un periodista, a uno solo, sin la menor esperanza de que esta muerte cambie los criterios dominantes en el tratamiento informativo de los etarras. Claro que en el pasado los asesinatos por estamentos militares, judiciales, empresariales, policiales, políticos tampoco consiguieron cambiar el comportamiento colectivo de militares, jueces, empresarios, policías o políticos. No cmbiará ahora el de los periodistas. No es cuestión de heroismo, es que los espejos pueden romperse, pero una vez reconstruidos o sustituidos, siguen reflejando, lo quieran o no, la misma realidad.Ahora bien, si nos fijamos en las víctimas elegidas, no en las que se consiguen mediante bombas en supermercados, simples errores o daños colaterales, representan a todos los poderes fundamentales, a todos menos a uno. ETA nunca ha atentado contra los sacerdotes y no es que quiera darles ideas, me limito a constatar una verdad objetiva. Se dice que el diablo o sus delegados malignos, sólo se detienen ante la cruz o ante rayos de luz de origen celestial o al menos aparentemente celestial; dejémoslo en cenitales. Tal vez ETA le tenga más miedo a la excomunión que a Mayor Oreja, habida cuenta de que hasta ahora el señor ministro ha aplicado su talento indudable para darse cuenta de que la tregua era una trampa, pero estamos a la espera de que tras cuatro años de entrenamiento en el cargo acierte en la propuesta de algún procedimiento nuevo, estimulante o en su defecto de un espíritu que sustituya con eficacia a los de Ermua, Lizarra, Ajuria Enea.

Urgente que el PP saliera de la habitación donde está encerrado con el único juguete del muñequito del PNV sobre el que aplica agujas de vudú por si consigue elecciones anticipadas y el sorpasso y nos haga cómplices, solidarios de un plan de paz verosímil, consensuable y que la próxima vez que vayan a negociar con ETA lo retransmita TVE en directo. ¿No es un servicio público?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de mayo de 2000