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El desplome del euro presiona al BCE para una nueva subida de tipos

El euro se mantuvo ayer relativamente estable dentro de la gravedad. Aunque el Banco Central Europeo (BCE) marcó un cambio oficial a 0,9193 dólares, un nuevo mínimo, en los mercados se cotizaba después un poco más alto, a 0,9204. Tras la pronunciada caída del martes, muchos se inclinan ya por pensar que el BCE subirá hoy el precio oficial del dinero, desde el 3,50% actual, al menos un cuarto de punto. Alemania, Francia y la Comisión Europea lanzaron ayer tímidos mensajes de confianza en la moneda.

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La última semana ha sido un verdadero calvario para el euro. La moneda única europea ha navegado a la deriva, con un mínimo histórico tras otro, sin que los países que la integran o la propia Comisión Europea se hayan removido del asiento hasta ayer, un día después del desplome del martes y en la víspera de la reunión del BCE.En ese compás de espera, el BCE fijó ayer un cambio oficial todavía más bajo -0,9193 dólares-, hasta un nuevo mínimo histórico. El cambio indicativo que, a su vez, da el Banco de España situó ayer el dólar a 180,992 pesetas, un nivel que no se alcanzaba desde el año 1985.

Sin embargo, en los mercados la tendencia era a una leve apreciación de la divisa europea, hasta los 0,9204 dólares, tras haber bajado el martes hasta 0,9190. Aunque todo esto es muy subjetivo, la creencia más extendida es que el euro aún no ha tocado fondo y bajará hasta los 0,90 dólares en los próximos días.

La ligera recuperación de ayer se produce cuando ya se da prácticamente por seguro que el BCE, en su reunión de hoy, decidirá subir el precio oficial del dinero para la zona euro. El desmorone de estos días lleva a pensar en una reacción inmediata de la autoridad monetaria, cuando unas fechas antes se pensaba que esperaría a una nueva cita el próximo 11 de mayo.

Si finalmente el BCE eleva mañana los tipos, sería la cuarta subida desde noviembre del pasado año, cuando el precio del dinero se colocó en el 3%. Después, en marzo de este año, llegó al 3,5%, y hoy, o dos semanas más tarde, lo más probable es que al menos aumente otro cuarto de punto, hasta el 3,75%.

En la subasta celebrada ayer por el BCE, la expectativa de subida de tipos quedó también apuntada. Se adjudicaron 89.000 millones de euros al 3,5% y otros 20.000 millones, al 4%, tras haber recibido peticiones de 64.092 millones de euros a ese precio.

Discrepancias

La causa de la debilidad del euro frente al dólar es conocida: el crecimiento de la zona euro palidece si se compara con la potencia de EEUU. Pero al contrario de lo que sucede en el país norteamericano, la inflación en el área no se ha disparado. Aunque en marzo alcanzó el 2,1%, el encarecimiento del petróleo es la principal causa y su tendencia debe ser a la baja.

Éste es el argumento que empleó ayer Hans Jürgen Koebnick, representante del en otro tiempo poderoso Bundesbank -el banco central alemán- ante el BCE. "El tipo de cambio no forma parte de los criterios del BCE", dijo Koebnick, "pero sí el nivel de precios, que en la actualidad no es elevado, por lo que una nueva subida de los tipos de interés no tiene sentido".

También el canciller alemán, Gerhard Schröder, intentó ayer lanzar un mensaje de calma. En una reunión con periodistas extranjeros celebrada en Berlín, Schröder dijo que la fortaleza del euro está "fuera de toda duda", porque los datos económicos en la eurozona son "excelentes".

El ministro francés de Asuntos Europeos, Pierre Moscovici, restó también importancia al descenso del euro. En su opinión, en estos momentos "hay que hablar sobre todo de la subida del dólar, más que de la bajada del euro", que atribuyó a "fenómenos especulativos y psicológicos". Mostró igualmente su confianza en el "potencial de apreciación" de la divisa europea.

Como ya es habitual en los distintos malos momentos que ha atravesado el euro en su corta historia de poco más de un año, la gravedad de lo sucedido el martes tampoco sacó a la Comisión Europea de su mutismo. "No hay ningún comentario sobre el tema, salvo decir que mantenemos toda nuestra confianza en la moneda única europea", dijo ayer su portavoz, Jonathan Faull. Si más adelante el comisario europeo de Finanzas, Pedro Solbes, quiere romper su silencio, añadió, lo hará por los cauces que estime convenientes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de abril de 2000

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