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Rudi, primera mujer elegida presidenta del Congreso, sin ningún voto en contra

El Congreso de los Diputados eligió ayer por primera vez y casi por unanimidad -329 votos a favor, 15 en blanco, 5 nulos y ninguno en contra- a una mujer, Luisa Fernanda Rudi (PP), para presidir esa Cámara parlamentaria, principal escenario de la vida política. La ex alcaldesa de Zaragoza, que recibió el apoyo de populares, socialistas, nacionalistas catalanes y canarios e IU, enfatizó en su discurso que la presencia de una mujer al frente del Congreso supone un "símbolo" en el "largo trecho que queda por recorrer hasta alcanzar la ansiada igualdad real". Los diputados y diputadas la aplaudieron en pie.

La de ayer fue una sesión mucho más cercana al protocolo que a las emociones, a la inversa de lo que sucedió tras la elecciones de 1996. Esta vez no hubo ni candidato alternativo presentado por los socialistas ni expectación por el desenlace de la primera votación. La noche del martes, representantes del PP, PSOE, CiU, CC e IU habían llegado a un acuerdo sobre la composición de la Mesa presidencial del Congreso. Y así, en un clima dominado por la cortesía, la candidata escogida por José María Aznar para sustituir a Federico Trillo resultó elegida para presidenta de las Cortes, tercera autoridad del Estado, con 329 votos a favor, 15 en blanco y 5 votos nulos. Los diputados la felicitaron con aplausos, en pie, cuando el presidente de la mesa de edad, Álvaro Lapuerta, de 73 años, veterano militante del PP, proclamó su elección.Trillo, sentado al lado de Rudi, en la fila posterior a la de Aznar, quiso dejar efusivamente de manifiesto con un par de besos que, pasado el inicial desconcierto por no continuar de presidente, le desea a su sucesora fortuna en ese puesto, mientras él confía en tenerla en lo que le pueda reservar el presidente del Gobierno.

Rudi llega a la presidencia del Congreso de los Diputados con el segundo respaldo más amplio conseguido por un candidato a ese puesto desde el restablecimiento de la democracia. Sólo le supera el socialista Gregorio Peces-Barba, que obtuvo 338 votos en 1982. Rudi ha conseguido, por segunda vez en siete legislaturas, que su candidatura venza sin votos en contra y sin que se presenten candidaturas alternativas.

Mayoría femenina

La votación consensuada llevó ayer a la vicepresidencia primera del Congreso a Francisco Camps (PP), hasta ahora secretario de Estado para las Administraciones Territoriales; a la vicepresidencia segunda a Amparo Rubiales (PSOE); a la vicepresidencia tercera a la ex alcaldesa de Sevilla Soledad Becerril (PP), y a la vicepresidencia cuarta a Josep López de Lerma (CiU). Joan Oliart (PSOE) fue elegido secretario primero; Gabriel Mato (PP), secretario segundo; María Jesús Sainz (PP), secretaria tercera, y Presentación Urán (IU), secretaria cuarta. De los nueve componentes, cinco son mujeres. Una mayoría que también fue subrayada por Luisa Fernanda Rudi en su discurso de toma de posesión. La nueva presidenta se declaró convencida de que esa representación femenina, junto a su propia presencia al frente del Congreso, "va a suponer un referente importante para la sociedad española".

Rudi dirigió sus primeras palabras a los diputados de la VII Legislatura con una intervención breve, de apenas cuatro folios, más parecida a lo que es un saludo que a lo que es un discurso. Si hace cuatro años Federico Trillo se elevó en consideraciones sobre lo que es el Parlamento -"construcción dialéctica de la razón política", dijo entonces-, ayer Luisa Fernanda Rudi exteriorizó el deseo personal de "transmitir a los españoles una imagen de la actividad parlamentaria más ajustada a la realidad" y menos influida por la impresión que produce en la ciudadanía la contemplación de un hemiciclo semivacío. Pero se cuidó de embarcarse en compromisos concretos. "Procuraremos", dijo, "que los temas objeto de debate en esta Cámara sean aquellos que en cada momento preocupen y estén en el centro del debate social".

"Queda un largo trecho"

Después, recordó que las españolas consiguieron la igualdad legal con los hombres en 1978 gracias a la Constitución pero que aún "queda un largo trecho por recorrer hasta alcanzar la ansiada igualdad real". Tras una cita de Baltasar Gracián, Rudi terminó su intervención con el deseo de que esta legislatura "sea 'una buena época' y 'el tiempo de la sabiduría' para todos los españoles".

En su primera conferencia de prensa, anunció que ha convocado para hoy una reunión de la Mesa, en la que aún no se debatirá la posibilidad de que el Bloque Nacionalista Galego pueda formar grupo parlamentario con el apoyo prestado del PNV y CiU. No obstante, invocó el reglamento de la Cámara para recordar los obstáculos con que tropieza la pretensión del BNG.

Antes de abandonar la presidencia -terminada la sesión, acudió al palacio de La Zarzuela a informar al Rey de la constitución de la Cámara- dirigió una mirada de saludo a la tribuna de invitados, donde se encontraban su marido, José Sobrino, cinco cuñados, una hermana de ella y el candidato del PP para sucederla en la alcaldía de Zaragoza, José Atarés. En otra tribuna, Julio Anguita, a la espera de ser contratado como asistente del Grupo Parlamentario de IU, contemplaba entre el público la sesión. A su lado, una señora se refugiaba de vez en cuando en la lectura de una revista del corazón, mientras Pedro Antonio Ríos miraba con la barbilla en la barandilla hacia la menguada fila de IU, en la que ha perdido su escaño.

Lecturas para exhibir

La sesión de constitución del Congreso proporcionó escenas que atrajeron la atención. José María Aznar llamó a despachar, desde su escaño, a la ministra de Justicia en funciones, Margarita Mariscal de Gante.El ex secretario general de los socialistas Joaquín Almunia hizo un largo recorrido desde su escaño hasta el del líder electoral de Izquierda Unida, Francisco Frutos, para saludarle.

El ex presidente Felipe González se instaló en la última fila de escaños, la octava, la más alejada del centro de atención.

José María Aznar se puso a leer en algunos momentos las primeras páginas de un libro sobre el nacionalismo serbio con un título que se prestaba a exhibición:

Los tristes y los héroes.

Francisco Frutos se imbuyó en otro no menos sugerente:

El regreso de la gran depresión.

Y el anterior presidente del Congreso, Federico Trillo, abrió el

Diccionario de los sentimientos por el capítulo Historias de la calma y los desasosiegos.

A la salida, en los pasillos, el cantautor y primer diputado de Chunta Aragonesista, José Antonio Labordeta, atendía con una sonrisa a quienes le preguntaban sucesivamente por su corbata, con tonalidades negras, amarillas, fucsia, verde... "Es un diseño de [el escultor vasco Agustín] Ibarrola", explicaba.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de abril de 2000

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