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Tribuna:

Yo protesto RACHID RAHA

No puedo concebir que la Generalitat de Cataluña pueda conceder el Premio Internacional de Catalunya a un historiador como es el señor Abdellah Laroui, un abanderado defensor de la ideología árabe-islámica, convertido casi en un historiador de palacio. Esto parece un flagrante oportunismo cultural por la coyuntura de los sucesos de El Ejido con el que la Generalitat de Cataluña pretende lavar su mala imagen xenófoba por los sucesos de Terrassa, y también lavar la triste imagen de un país europeo como es España por la explotación y esclavitud de los inmigrantes marroquíes y por los brotes de xenofobia desatada en contra de ellos en el Poniente almeriense, cuyas imágenes televisivas han dado la vuelta al mundo.Por hacer más ideología que historia, la visión historiográfica del señor Abdellah Laroui es intencionadamente incompleta y dogmática, alejada del conocimiento científico, por estar relegada a un segundo plano por su ideología nacionalista del panarabismo, una ideología que ha sustituido a la visión colonial de la historia de los países del Norte de África.

¿Cómo se puede otorgar un premio a un historiador del mundo musulmán que infravalora la aportación histórica del gran pensador medievalista Ibn Jaldún, que ha fundado la historia analítica, acabando con la antigua tradición historiográfica de las genealogías dinásticas...?

¿Cómo se puede otorgar un premio a quien minimiza y margina el papel determinante de los bereberes a lo largo de toda la historia del Norte de África? Incluso pasa de largo de los capítulos más trascendentales de la historia contemporánea de estos países del sur del Mediterráneo. Así, margina la gran experiencia rifeña de la formación de la República del Rif por Abdelkrim el Jatabi, quien protagonizó la batalla de Anual, y por otra parte silencia su papel decisivo en la independencia de los países del Magreb, como es el caso de Marruecos y de Argelia. Para este historiador de origen bereber aculturizado, los verdaderos artífices de la liberación de los países del Magreb no son los bereberes, no son esos agricultores que han seguido las recomendaciones de Abdelkrim desde El Cairo, tomando las armas para constituir los ejércitos de liberación en el Rif y en el sur de Marruecos, sino que para él los liberadores fueron esos burgueses fasis que se escondían en las ciudades, que terminaron por acaparar todas las riendas del Estado heredado del colonialismo hispano-francés y que lo primero que hicieron fue reprimir violentamente a los rifeños en los años 1958 y 1959 y por otra parte obligarles a buscar sus vidas en la emigración hacia Europa...

¿Cómo se puede ofrecer un premio a un historiador de salón, que ni siquiera se ha molestado en desplazarse a entrevistar en el terreno a la gente de las montañas como la del Rif, que ha protagonizado la verdadera historia, como han hecho historiadores de la talla de Abdelmajid Benjelloun o los que han devorado, eso sí, un montón de archivos marroquíes y europeos, como es el caso del historiador Germain Ayache, de María Rosa de Madariaga, de Richard Pennell, de Tayeb Boutbouqalt...?

¿Cómo se puede caer en la amnesia histórica? Este premio no honra la memoria de los abuelos y padres de los actuales catalanes, quienes han manifestado una ejemplar solidaridad con los rifeños en sus momentos más difíciles, durante la Semana Trágica de Barcelona, durante las manifestaciones a favor del Estado rifeño en los años veinte. Este premio no respeta la profunda solidaridad manifestada por los catalanes con los nacionalistas marroquíes en los años treinta, cuando reivindicaban al Gobierno del Frente Popular la autonomía de la zona norte de Marruecos y, desgraciadamente, aquel Gobierno no supo actuar en ese momento, lo que permitió al caudillo Francisco Franco aprovechar dicho acontecimiento para tomar el pelo a los rifeños con el fin de que que luchasen en sus filas contra las fuerzas republicanas, que eran sus verdaderos hermanos...

Este premio no se explica aun cuando se otorgue desde Cataluña, porque según mi parecer va totalmente en contra de los principios de los propios catalanes. Es en el fondo como otorgar un premio a un historiador franquista que por su ideología nacionalista españolista niega la historicidad de los catalanes por sus luchas republicanas y por su lucha a favor de un Estado multinacional y multilingüístico...

En definitiva, no puedo sino manifestar mi gran tristeza y mi gran decepción por este premio, que traiciona los ideales y la memoria de las anteriores generaciones catalanas, dedicado a un señor que ha maquillado y confiscado con su pluma la historia popular y real de pueblos sin voz en el Mediterráneo -como son los bereberes, que se conocen como imazighen, es decir, hombres libres-, y la ha utilizado con fines ideológicos a favor de un mito político que es el nacionalismo árabe más autoritario y más oscuro aún que es el islamismo político, lo que obstaculiza aún más, en opinión del gran filósofo magrebí Mohamed Arkoun, "pensar la historia" de los países del Norte de África, tan estrechamente ligada a la historia de Cataluña y de España.

Rachid Raha es presidente del Congreso Mundial Amazigh (bereber) y presidente de la Fundación Mediterránea Montgomery Hart de Estudios Amazighs y Magrebíes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de marzo de 2000