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Un conservatorio de Carabanchel da las clases en los pasillos y el patio para protestar por la falta de espacio

La consigna es que se escuche su música, y cuanto más alto, mejor. Los profesores del conservatorio Ángel Arias decidieron ayer salir de las aulas e impartir las clases en los pasillos y en el patio del colegio público República del Perú, en Carabanchel, para protestar por la falta de espacio. Luis Ángel de Benito, uno de los docentes del centro, explicó que el conservatorio ocupa desde hace 16 años "de forma provisional" la tercera planta de este centro escolar de primaria y que ya no caben sus alumnos.El conservatorio tiene 17 aulas -"si contamos la habitación de los bedeles"- para unos 500 alumnos y 60 profesores que imparten las 36 especialidades musicales que ofrece el centro. "La jefa de estudios tiene que hacer un puzzle increíble, e incluso robar aulas al colegio que no están insonorizadas para poder dar las clases", dijo De Benito. "Hemos venido creciendo mucho en estos años y ni siquiera se han inmutado", aseguró en referencia a las diferentes reuniones que han mantenido primero con el Ministerio de Educación y después con la consejería, que cuenta desde julio con las competencias educativas. "Nos han prometido mucho, pero no han hecho nada", manifestó.

Según explicó De Benito, la Comunidad se comprometió a insonorizar la segunda planta del edificio para ampliar de alguna forma las instalaciones de este conservatorio. "Pero aquí no se ha visto ni un solo obrero. El problema es que en la consejería nadie entiende nada de música y piensan que las clases se pueden dar en cualquier choza", dijo, y no ocultó su malestar por que el conservatorio de Arturo Soria haya recibido una subvención de 75 millones mientras a ellos se les ha negado otra de 12.

Pero no ha sido sólo la falta de espacio lo que ha motivado esta protesta, que mantendrán a lo largo de toda esta semana. El conservatorio no cumple con los requisitos que marca la LOGSE, según De Benito, ya que carece de biblioteca y de salón de actos. Además, presenta problemas de insalubridad, según el docente. "Tenemos insectos que habitan en el piano y que son como mi mano de grandes", dijo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de marzo de 2000