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FÚTBOL 28ª jornada de Liga

El líder renace cuando más lo necesita

Extraordinario partido del Deportivo, que pudo golear a un Valencia impotente

DEPORTIVO 2VALENCIA 0

Cuando más lo necesitaba, con nervios en el banquillo, en la plantilla y en la grada, con media España considerándolo una birria de líder, el Deportivo renació a lo grande. Definitivamente, este equipo tiene dos rostros, y el más bello sólo lo exhibe en Riazor y en las situaciones aparentemente más comprometidas. Ayer, por ejemplo, ante un Valencia en racha, dispuesto a comerse a ese líder de medio pelo vapuleado en Europa y cabizbajo en la mayoría de sus visitas por España. El Deportivo parecía al borde del acantilado y más tras los resultados del día anterior, pero reaccionó con un partido esplendoroso, que condenó a su adversario al anonimato y recargó la ilusión de la parroquia en vísperas del crucial del partido del próximo sábado en Barcelona.Bastaba arrimar un poco el oído a los corrillos próximos al estadio para verificar que el viento de la playa de Riazor traía malos presagios. A la flojera que le había entrado últimamente al Deportivo se unían los ominosos recuerdos de un rival, el Valencia, que ya hurtó una Liga en A Coruña y ayer llegaba en un momento trascendental para decidir el destino de otro título que ronda tierras gallegas. Pero el empeño del Deportivo disipó los malos augurios en la primera jugada del partido. La acción acabó con un remate a la madera de Djalminha y prefiguró una conclusión: que el Deportivo, como suele ocurrir en Riazor en las grandes citas, salía a un ritmo vertiginoso. Veinte minutos después, hasta los más agoreros se habían entregado al entusiasmo: el Deportivo ganaba 1-0 y las gradas vibraban con su fútbol.

Deportivo: Songo'o; Manuel Pablo, Donato, Schürrer, Romero; Flavio, Jokanovic; Víctor, Djalminha (Scaloni, m

85), Fran (Fernando, m. 88); y Makaay (Pauleta, m. 82). Valencia: Cañizares; Angloma, Bjorklund, Djukic, Carboni; Mendieta, Farinós, Gerard, Kily González (Angulo, m. 63); Ilie (Óscar, m. 76) y Claudio López (Sánchez m. 76). Goles: 1-0. M. 23. Avance de Manuel Pablo por la derecha, llega hasta la línea de fondo y centra al punto de penalti, donde Fran, solo, marca de cabeza. 2-0. M. 53. Centro de Makaay desde la derecha, Bjorklund despeja de cabeza pero el balón se queda muy corto y cae al borde del área, donde aparece Flavio para rematar con Cañizares fuera de la portería. Árbitro: Megía Dávila. Expulsó a Jokanovic (m. 86) y Farinós (m. 87), y mostró tarjetas amarillas a Carboni, Jokanovic, Claudio López, Farinós y Gerard Unos 28.000 espectadores en Riazor.

Se esperaba un Valencia atrevido, consciente de que el empate le servía de poco, mientras que un triunfo podía engancharle al furgón del título. Y, efectivamente, dio la impresión de que ése era el plan del Valencia, pero como los partidos, además de pensarlos, hay que jugarlos, los propósitos visitantes se desvanecieron por la briosa respuesta del Deportivo. Al principio, pareció que el líder dejaba hacer al Valencia, que prefería esperarlo en el centro del campo para golpear con incisiones repentinas y profundas. Pero el despliegue del líder fue tan poderoso que acabó apropiándose de todo: del balón, del centro, de las bandas y de las áreas. El Valencia se marchó al descanso con un solo remate, un manso disparo de Djukic.

La pieza maestra del Deportivo fue, por supuesto, Djalminha, ese tipo a la vez detestable y seductor, irritante y asombroso. El Djalma de ayer resultó el artista de talento desatado en lugar del pendenciero bravucón de otras veces, y de su genio salieron las mejores ideas para asediar al rival. El brasileño disparó al palo a los 40 segundos, le puso el primer gol en la cabeza a Fran, le hicieron un penalti que el árbitro no quiso ver y estuvo a punto de rozar lo inverosímil al borde del descanso, cuando, desde el centro del campo, escorado a la derecha y a la media vuelta, tiró a puerta al ver a Cañizares adelantado y el balón no entró por apenas un palmo. Al calor de la exhibición de Djalma, crecieron los demás. Fran volvió a ser el gran Fran, y Donato y Flavio reinaron como mariscales.

El Valencia quedó muy pronto borrado del partido. Tal vez le costase entrar en una contienda tan intensa como la que proponía el Deportivo después de haberse jugado su suerte en la Liga de Campeones esta misma semana. Lo cierto es que al Valencia le falló hasta lo más fiable. La defensa contribuyó a los dos goles.

El líder debió de haber resuelto el choque antes del descanso y esa falta de acierto para trasladar al marcador su aplastante superioridad era la única esperanza del Valencia para la segunda parte. Los de Cúper salieron presionando más arriba, pero sus pretensiones volvieron a desvanecerse muy pronto. El gol de Flavio clausuró el partido con más de 40 minutos por jugarse, para disfrute del público, que llegó al estadio con el corazón encogido y se fue lleno de esperanza ante el duelo del sábado en el Camp Nou.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de marzo de 2000