El PSOE se mantiene como principal fuerza política de Sevilla

El PSOE sigue al mando de su bastión de Sevilla. Al mismo tiempo que los socialistas sufrían un fuerte varapalo a manos de los populares en las elecciones generales, el PSOE se hacía fuerte en su feudo en los comicios autonómicos. Y un sevillano, el ex presidente del Gobierno Felipe González, daba la clave de esta victoria. Felipe González, que encabezó la lista a las elecciones generales, levantó ayer una ola que también arrojó beneficios para su partido en los comicios andaluces. Carmen Hermosín, que comandaba la lista en las elecciones autónomicas, fue la beneficiaria del efecto González. Con el 94,82% de los votos escrutados a la 1.45 de hoy, los socialistas se hacían con 10 escaños, los mismos que en 1996. Es un resultado notable si, además, se tiene en cuenta que la circunscripción electoral de Sevilla ha perdido un escaño respecto a 1996.

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El PP mantenía los seis escaños conseguidos hace cuatro años. Era un relativo estancamiento que quedaba amortiguado por la victoria de un partido que vencía en España y que veía cómo el líder de la formación política rival, Joaquín Almunia, dimitía tas su derrota.

Izquierda Unida perdió un escaño en los comicios andaluces, pero su caso se antojaba dramático porque su presencia en el Parlamento andaluz se quedará reducida a la mitad: un único diputado autónomico. Los andalucistas, por su parte, mantenían el escaño de Antonio Ortega.

La entrada en liza del ex presidente del Gobierno junto al que fuera su lugarteniente, el también sevillano Alfonso Guerra (que iba de número dos en la lista del Congreso), aupó a los socialistas a un triunfo meritorio en Sevilla cuando su partido padecía un descalabro en toda regla en el Estado.

En Sevilla no pintaron bastos, como ocurrió en el Estado. Con el 94,82% de votos escrutados, del 47,37% de sufragios obtenidos en 1996, el PSOE pasó a un 49,54%. Una subida de casi dos puntos que daba al PSOE la mitad de los votos de la provincia y que le permitían mantener sus 10 escaños.

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Descenso del PP

El triunfo del PSOE en Sevilla se produjo a costa de un perdedor: Izquierda Unida (IU). El PP pasó de un 29,74% de los sufragios obtenidos en 1996 a un 32,18%, casi dos puntos y medio más. Es un triunfo no tan exagerado como el logrado a nivel estatal, pero sí un paso adelante en su estrategia en Andalucía.

Los resultados de los populares en la provincia se veían mejorados por los logrados en la capital. El PSOE logró en la ciudad de Sevilla 167.988 votos, el 43,19% de los sufragios, mientras que el PP alcanzaba el 39,09%, con 152.046 votos, cuando se habían escrutado el 98,98% de los votos en la capital. El Partido Popular mejora en siete puntos en la capital los resultados de la provincia. Los pueblos siguen, pues, volviendo la espalda al Partido Popular. Aún hace falta avanzar en la Sevilla rural para poder empuñar el mando en la Junta.

IU vio disminuir en cinco puntos su presencia, pero en su caso, al ser pequeño su caudal electoral, el descenso era más dramático: de un 13,86% logrado en 1996 pasaba a un 8,66%. Izquierda Unida comparte en Sevilla su porción de descalabro en la derrota que ha sufrido la federación en la comunidad autónoma y el Estado.

Concha Caballero iniciará en solitario el camino hacia el Parlamento andaluz. El segundo de la lista por IU, el dirigente jornalero Juan Manuel Sánchez Gordillo, se ha quedado sin escaño. Todo un síntoma para un hombre que ha representado como pocos la lucha de los más desfavorecidos en pos de la igualdad.

Antonio Sanz comandaba la lista popular. Sanz se empapó del entusiasmo de la victoria del PP en las elecciones generales y lanzó un mensaje de optimismo en el feudo del socialismo. Sanz, que es secretario general del PP andaluz, afirmó que su partido es "el que más sube en Andalucía".

A continuación, el número uno popular en los comicios autonómicos fue tajante en su visión de un futuro lleno de esperanza. "[El PP es] la única alternativa y el partido del futuro", señaló el cabeza de lista del PP en Sevilla para el Parlamento andaluz. El secretario general del PP andaluz lanzó también un dardo contra los socialistas. Tras elogiar la "enorme madurez" demostrada por los andaluces, achacó a los socialistas el bajo nivel de participación, que, a su jucio, pudo deberse a que "el PSOE lo impidió, ocultando el debate andaluz haciendo coincidir los comicios con las generales".

Sevilla veía así cómo el PSOE mantenía su fuerza en una provincia que vio ascender a los socialistas de la mano de dos de sus hijos, Felipe González y Alfonso Guerra, en un proceso de renovación hacia la socialdemocracia.

Curiosamente, González y Guerra volvieron ayer a la provincia en la que iniciaron su aventura política hasta conquistar el poder en 1982. Volvían en las listas del Congreso de los Diputados y su presencia, según señalaban ayer numerosos militantes socialistas, había sido clave para que los socialistas obtuvieron unos resultados tan notables en las autonómicas.

Sin duda alguna el gran perdedor es Izquierda Unida, que ve reducido su poder a la mitad. El pacto con los socialistas a nivel estatal y la errática política de su líder en Andalucía, Antonio Romero, han podido estar en el origen de la derrota de la federación en Sevilla.

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