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Tesoros casi desconocidos

La Real Academia de Historia finaliza la catalogación de sus fondos y prepara su exposición al público

Recuperar un pedazo de nuestro pasado. Con esta finalidad, la Real Academia de Historia (RAH) acaba de finalizar la catalogación de los fondos que posee su gabinete de antigüedades. Es una de las primeras colecciones de España que incluye piezas arqueológicas nacionales y extranjeras, más de 42.000 monedas, un conjunto de esculturas y pinturas -entre las que hay cinco goyas- y un importante legado documental.Pero tal tesoro ha permanecido en gran parte inédito a lo largo de los más de 250 años que tiene esta institución, explica Martín Almagro-Gorbea, el anticuario vitalicio de esta institución. No sólo para los ciudadanos, sino también para muchos museólogos y arqueólogos profesionales. La razón: el carácter semiprivado de la RAH en la que las piezas están expuestas "cumpliendo su función", casi como si se tratara de una casa. Hasta ahora, el edificio situado en la calle de León (Centro) sólo abría sus puertas a los estudiosos y a personas a título privado con cita previa. Pero pretenden poner fin a tanto desconocimiento el próximo año e "incorporarse a la oferta museística de Madrid". Eso, además de organizar una gran exposición en el Palacio Real con sus principales piezas.

En el gabinete todas las piezas tienen su historia, "lo que les da un valor añadido". En su mayor parte fueron legadas por los académicos o a través de sus gestiones. Pero por otras muchas, como el magnífico disco de plata del emperador hispano-romano Teodosio, del siglo IV, la Academia tuvo que invertir una gran suma: tanta como costaba mantener la institución durante un año.

El disco, hallado en Almendralejo (Badajoz) por unos agricultores a mediados del XIX, constituye una de las principales piezas de la Academia. Cuando iba a ser vendido a unos agentes británicos, el marqués de Monsalud avisó a la institución y llegó custodiado a Madrid en lo que sería una de las primeras acciones de la entonces recién fundada Guardia Civil.

Los visitantes también podrán contemplar los únicos relieves asirios que hay en España y que proceden del palacio de Senaquerib, una donación del embajador en Estambul Antonio López de Córdoba en 1851. Llegaron cuando nadie los esperaba, a lomos de unos caballos árabes que Isabel II mandó traer.

Las "antiguallas" del gabinete son de lo más variadas y proceden de todos los tiempos. Entre las prehistóricas españolas destacan los vasos campaniformes de Ciempozuelos, pero las hay paleocristianas (dos sarcófagos en mármol labrado del siglo VI) o de la Edad Moderna (una baraja de 40 naipes de 1524 que fue hallada en la Torre de los Lujanes y una copia de una vara de medir de FelipeII). Pero las grandes apuestas son tres cuadros de la pinacoteca: los retratos que hizo Goya a Carlos IV y a su esposa María Luisa y el de Luis de Urquijo a Fray Juan Fernández de Rojas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de marzo de 2000