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Empresas de Trabajo Temporal de Murcia se quedan casi el 50% del salario de los inmigrantes Al menos una supuesta ETT es en realidad una fábrica de calzado

Los inmigrantes se han convertido en la cantera de las 32 empresas de trabajo temporal que funcionan en Murcia. Estas empresas, que el año pasado firmaron más de 90.000 contratos, controlan a centenares de peones agrícolas extranjeros. La oferta de un precontrato de trabajo, una vivienda en un albergue y el transporte a las fincas son los mecanismos que utilizan las ETT para atraer a los inmigrantes. El trabajador recibe 675 pesetas por la hora de trabajo que los intermediarios venden en 1.100. El año pasado, una ETT importó 40 indígenas, directamente de los Andes ecuatorianos.

Al amanecer, en la plaza central de Totana, los autobuses de las empresas de trabajo temporal recogen a decenas de trabajadores inmigrantes para llevarlos a las huertas y almacenes agrícolas de toda la región. Hombres y mujeres, de entre 20 y 35 años, llevan en la mano una gorra o un sombrero para protegerse del sol. Los mismos autobuses los traerán de regreso doce horas más tarde.Una rutina aparentemente inocua pero que a la luz de las últimas denuncias empieza a ser considerada por la patronal de agricultores y los sindicatos como un forma de sacar ventaja de los sin papeles.

Pedro, un ecuatoriano residente en Totana desde hace dos años, ha trabajado para una de estas empresa durante seis meses. "Muchas veces he tenido que recordarle al jefe que la esclavitud ha terminado. Nos pagan por hora, pero nos exigen un trabajo a destajo. El empresario nunca está conforme y nos obligan a trabajar a marchas forzadas. En las cuadrillas, los inmigrantes no se mezclan con los trabajadores españoles. Esta explotación debería ser considerada otra forma de racismo", dice.

La actividad de las ETT en Murcia está en auge. Según el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, entre enero y noviembre de 1999, estas empresas tramitaron 92.598 contratos, casi tres veces más que en 1997. Las cifras son muy altas si se considera que en la región hay aproximadamente 46.000 trabajadores agrícolas por cuenta ajena, según la Coordinadora de Organizaciones Agrícolas y Ganaderas (COAG).

La patronal de empresarios sostiene que estas empresas funcionan "con un pie en la ilegalidad". A José Luis Muñoz, representante de la COAG, le resulta evidente que las ETT funcionan gracias a los miles de jóvenes indocumentados, sobre todo suramericanos, que han llegado a la región en los últimos dos años. Una cantera de aproximadante 6.000 indocumentados flotan en esta comunidad.

Este diario ha podido comprobar que muchos sin papeles trabajan en las cuadrillas de una ETT. Todos reciben la quincena en la cartilla de ahorros de la misma Caja Rural. Los legales mediante un depósito a nombre de la empresa, y los indocumentados mediante uno en efectivo. El trabajador recibe el salario pactado en los convenios del sector, aproximadamente 680 pesetas la hora, mientras que, por su intermediación, la ETT le cobra 1.100 pesetas a la empresa agrícola.

Bartolomé Vera, funcionario de la empresa Agroprogres, insiste en que su actividad garantiza a las grandes fincas la mano de obra que requieren para la recolección o la siembra. Los sindicatos dudan, sin embargo, de que la actividad de las ETT se ajuste a la ley. Según José Cánovas, representante de Comisiones Obreras, en muchos invernaderos se trabaja hasta 11 meses al año. "El trabajo de las ETT consiste en hacer rotar a varios trabajadores por un puesto de trabajo que debería ser permanente".

Indígenas del Ecuador

El inmigrante rompe su relación con la ETT cuando obtiene "los papeles". Ésta es la queja principal de estas empresas: "Nos cuesta mantener el control de la mano de obra", dice Vera. Para solucionar este problema, Agroprogres ha recurrido a una medida pintoresca. Pese a que centenares de inmigrantes se encuentran en paro, en diciembre pasado importó a un grupo de de 40 indígenas otavaleños, una comunidad de artesanos y agricultores de los Andes ecuatorianos.

La empresa les anticipó las 130.000 pesetas del billete de avión, por el que ahora pagan 20.000 pesetas mensuales. Y les preparó un albergue, por el que pagan 18.000 pesetas al mes. "Los preferimos ecuatorianos -dice Vera- porque son más respetuosos que los marroquíes. Y porque entienden el idioma".

Otro tipo de intermediarios se esconden también bajo el paraguas de las ETT. Entre los pocos papeles que guarda en su billetera, Guillermo H., un ecuatoriano indocumentado, está una especie de carné de la "división agrícola de la ETT Levante Sur", con sede en Puerto Mazarrón. "Trabajé casi tres semanas y me deben unas 30.000 pesetas". La única empresa con este nombre que aparece en el registro mercantil se dedica a la distribución de zapatos.

El pago del IRPF

José Cánovas, de Comisiones Obreras de Murcia, muestra la planilla de pago de la empresa de trabajo temporal Agroprogres a un trabajador sin papeles, en el que consta el descuento del IRPF. "¿Cómo se puede descontar el Impuesto a la Renta a una persona que no existe para Hacienda?", se pregunta.Bartolomé Vera, directivo de Agroprogres explica que posiblemente esta planilla pertenece a un trabajador que tiene aprobado su permiso de trabajo y está a la espera de que la Administración emita su tarjeta. "El trabajador debe cotizar desde el día en que cuenta con el visto bueno", dice.

El mismo descuento aparece, sin embargo, en las planillas de pago a otros indocumentados que acaban de llegar a España.

La actividad de las ETT en Murcia salió a la luz hace dos semanas cuando la Asociación de Trabajadores Inmigrantes Marroquíes de España y otras organizaciones denunciaron la extorsión de la empresa Forma Azul, de Torre Pacheco, a un centenar de inmigrantes magrebíes de la zona de Cartagena. Éstos eran obligados a pagar desde 50.000 pesetas a medio millón para obtener precontratos de trabajo o permisos de residencia. La denuncia ha provocado la dimisión del delegado de Trabajo y la detención provisional de dos intermediarios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de marzo de 2000

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