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Los gitanos exigen una ley que reconozca su rito matrimonial Su propuesta, avalada por los partidos de Aragón, se elevará a las Cortes

Los gitanos quieren que su rito matrimonial sea reconocido por la ley. Para ello, la Asociación Nacional de Mujeres Gitanas Kamira, que preside Pilar Clavería, ha elaborado una propuesta que, amparada por los dos grupos políticos que sustentan al Gobierno de Aragón -PSOE y PAR-, será presentada en las Cortes Aragonesas y luego elevada al Congreso de los Diputados. El objetivo es convalidar un rito milenario que sigue celebrando más del 90% de este pueblo. La propuesta surge como respuesta a una sentencia del Tribunal Superior de Cataluña, en la que se negaba la pensión de viudedad a una gitana, que únicamente había celebrado su matrimonio por este rito. El texto presentado ayer se apoya en la Ley de Libertad Religiosa, de 1992, que permitió a judíos, mahometanos y confesiones cristianas no católicas celebrar sus matrimonios por sus ritos y luego inscribirse en el registro. "El matrimonio gitano podría ser reconocido no por un concepto religioso, sino de raza, tiene una tradición milenaria. Es lacerante que se concedan pensiones a parejas no casadas de larga duración y que un tribunal no haya aplicado ese criterio para una pareja estable no casada que es gitana", señaló José Luis Merino, uno de los redactores de la propuesta.

El texto prevé que una vez celebrado el matrimonio gitano deberá presentarse ante el registro una documentación que certifique que el matrimonio se ha celebrado y que han asistido los testigos o padrinos y la ajuntadora, la mujer que avala las uniones. Merino reconoció que podría haber dificultades en dos puntos: la edad (muchos gitanos suelen casarse antes de los 18 años), y el parentesco (suelen celebrar uniones entre primos carnales).

Clavería negó que este tipo de matrimonio sea machista. En el rito la ajuntadora recoge en un pañuelo blanco la muestra de que la novia llega virgen y lo enseña a la asamblea de hombres.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de marzo de 2000