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Clinton quiere que los médicos hagan públicos sus errores

El presidente de EEUU, Bill Clinton, ha propuesto nuevas leyes que obliguen a los médicos de EEUU a comunicar los errores que hayan podido provocar la muerte de sus pacientes. La Casa Blanca quiere crear un organismo de análisis de esas irregularidades. Los colegios médicos se oponen rotundamente a esas medidas porque pueden traer más y mayores demandas. Según un informe independiente encargado hace unos meses por el Gobierno, en EEUU se registran anualmente entre 44.000 y 98.000 fallecimientos de pacientes en hospitales por errores clínicos. Clinton recordó que esa cifra de víctimas es similar a la que resultaría si se estrellase un avión de pasajeros cada día. Para el presidente norteamericano, "es fundamental descubrir las debilidades del sistema sanitario y los problemas más extendidos, analizar lo que funciona y lo que no, y compartir esa información". Pretende que los estados recopilen información sobre errores cometidos en cada hospital y la transmitan a un organismo de evaluación. El trabajo de esta institución sería similar al de la entidad que investiga los accidentes de aviación.

Cuando se hicieron públicas las cifras del informe que desvelaron el abultado volumen de errores médicos, Clinton prometió propuestas que recortaran ese número a la mitad en cinco años. El documento fue elaborado por el Instituto de Medicina, que depende a su vez de la Academia Nacional de las Ciencias, un organismo privado creado por el Congreso para aconsejar al Gobierno en cuestiones científicas.

Miles de hospitales de EEUU tienen que cumplir las normativas federales para recibir dinero de la precaria Seguridad Social, una cantidad que asciende de media al 40% de los ingresos de los centros médicos. Esta obligación permitiría al Gobierno forzar a los hospitales a comunicar cualquier tipo de error médico.

La propuesta de Clinton también goza de la ventaja electoral: los congresistas y senadores no se pueden arriesgar a oponerse a una medida tan bien acogida por la opinión pública. De hecho ya se han mostrado los primeros apoyos políticos al proyecto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de febrero de 2000