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Álvarez Cascos fracasa como mediador en el conflicto laboral de Naval Gijón

La empresa Naval Gijón (Nagisa) hará caso omiso al nuevo "ruego" que hizo público anteayer el vicepresidente primero del Gobierno, Francisco Álvarez Cascos, para que la compañía reconsidere la extinción de contratos a 91 trabajadores eventuales, y cuya finalización precipitó el pasado 10 de febrero una grave escalada de disturbios y tensión social en el sector de los astilleros de Gijón. El presidente de la empresa, Galo Baizán, declaró que ésta no accederá a la nueva petición de Álvarez Cascos, que está tratando, sin éxito hasta ahora, de mediar en el conflicto desde el pasado 17 de febrero, ni modificará su decisión aun cuando el Ministerio de Industria se lo plantee, tal y como anunció el vicepresidente primero del Gobierno anteayer en Oviedo tras un encuentro de casi tres horas con los sindicatos. Baizán retó a Cascos a que demuestre la ilegalidad de la decisión empresarial.

La negativa de readmisión de Naval Gijón amenaza con convulsionar la campaña electoral, al abrir un nuevo frente de crispación social y laboral en Gijón. La asamblea de trabajadores de la empresa anunció que a partir del lunes endurecerá las movilizaciones y que la responsabilidad de lo que ocurra desde ese momento será de la empresa. La mayor tensión podría producirse el miércoles, cuando los trabajadores tratarán de ocupar las instalaciones del astillero, cerradas por la empresa desde el pasado 10 de febrero.

Tienen previsto además asumir el control de la factoría, con el fin de reanudar los trabajos de construcción de los dos barcos quimiqueros que permanecen en el dique y que deben estar finalizados antes de fin de año. En la ocupación participarán también los 91 eventuales de los que la empresa acaba de prescindir.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de febrero de 2000