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Firmado un acuerdo para explotar comercialmente la estación 'Mir' La rusa Energuia funda MirCorp con empresas occidentales

La compañía Energuia, dueña de la estación espacial Mir, ha firmado un contrato de alquiler de la estación orbital rusa a la empresa MirCorp -sociedad en la que participan varias firmas occidentales y Energuia-, con distintos proyectos comerciales que van desde turismo espacial hasta la fabricación de medicamentos en órbita. MirCorp gastará 34.000 millones de pesetas en renovar la estación.

La Mir había sido condenada a muerte el año pasado y su ejecución -hundimiento en el océano Pacífico- debería haberse realizado este mes. Varios intentos de salvar la estación con contratos y empresas no cuajaron. Pero en enero, el presidente ruso en funciones, Vladimir Putin, anunció que se trataría de reanimar la Mir. Como primera medida, se envió una nave de carga que se acopló a la estación orbital el 3 de febrero. El último día de marzo deberá despegar desde la base de Baikonur una nave Soyuz pilotada, con los fontaneros Serguéi Zaletin y Alexandr Kareli, cuya misión será comprobar que la estación funciona normalmente y que está capacitada para albergar permanentemente a huéspedes. Ya en este viaje puede que vuele a la Mir Vladímir Steklov, actor seleccionado por el director Yuri Kara para participar en su nueva película, parte de la cual está previsto rodar en el espacio.

La sociedad MirCorp, con sede en Amsterdam, ha sido creada especialmente para explotar comercialmente la Mir, que el Estado ruso no puede seguir financiando. El acuerdo se ha firmado en Londres por los presidentes de Energuia, Yuri Semiónov, y de MirCorp, Jeffrey Manber. El inspirador de la nueva sociedad es el millonario estadounidense Walt Anderson, quien logró convencer a un grupo de inversores para su proyecto, entre los que destacan la firma Gold & Appel y Chirinjeev Kathuria.

Empresa arriesgada

"Queremos atraer a otras corporaciones a este proyecto, puesto que no se trata sólo de un hotel para ricos. Potencialmente, tiene muchos usos, desde experimentos farmacéuticos y envío de imágenes a la Tierra, hasta publicidad y reparación de satélites", dijo Manber, quien reconoció, sin embargo, que la empresa es arriesgada, ya que podría resultar al final que la estación no esté en condiciones de permanecer habitada.

La Mir ha tenido muchos problemas en los últimos años. Lanzada para durar cinco años, ya lleva 14 en órbita. Especialmente aciago fue 1997, cuando la estación sufrió primero un incendio que estuvo a punto de costar la vida de los astronautas y después un choque que obligó a cerrar un módulo.

Ahora la estación tiene una fuga de aire, que Zaletin y Kareli deberán solucionar. Para ello, además de equipos y combustible, la nave Progress ha llevado oxígeno para restablecer la presión en el interior de la Mir. La misión de Zaletin y Kareli está previsto que dure 45 días. Si Steklov, que se ha estado entrenando en la Ciudad de las Estrellas y que próximamente deberá pasar su último examen médico, logra volar a la Mir, su estancia será más corta. El principal problema para poder ir al espacio como turista será el precio: costará unos 3.360 millones de pesetas por persona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 18 de febrero de 2000