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Con el sello de Madrid

La séptima edición del Premio Nacional de Grabado de 1999 ha tenido un puro sabor madrileño. Dos artistas de la región se han alzado ganadores en las dos principales modalidades de este concurso que convoca cada año la Calcografía Nacional, de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.Blanca Muñoz consiguió el primer premio con su obra Nueva geometría de la nebulosa de Orión, mientras que José Manuel Ballester fue galardonado por su trayectoria creativa a lo largo del último año.

Sus obras, junto con las de otros 44 artistas que han concurrido al premio, que patrocina Philips Morris, se pueden ver hasta el 5 de marzo en la sede de la Calcografía Nacional.En medio de todas las producciones destaca el cuadro de Blanca Muñoz (Madrid, 1963), un aguafuerte con 19 alambres. "A través de esta obra he querido plasmar mi concepción sobre el hombre y el universo. Me interesa mucho la astrofísica y la cosmología y cómo las concibe el hombre. En este caso, me he aprovechado de la nebulosa de Orión, que, vista en el cielo, es una auténtica belleza", señala Muñoz. Ésta tuvo que competir con con otras 205 obras llegadas de toda España.

La obra exhibida de José Manuel Ballester (Madrid, 1960) la componen una serie de cinco aguatintas a la manera negra. Esta técnica consiste en partir del negro para después ir degradando este color y conseguir las tonalidades deseadas. Los grabados representan interiores de una habitación y de un edificio. "El grabado es un lenguaje más de trabajo. Siempre suelo realizar series sobre temas arquitectónicos y de la vida cotidiana de cualquier persona. Me inspiro en las estaciones, los restaurantes o los museos, por ejemplo", señala Ballester.

Más imaginación

Los dos coinciden en que ha sido "una casualidad" que los ganadores hayan nacido y vivan en Madrid. "Hay muy buenos grabadores en todas partes. Yo trabajo ahora aquí, pero me he pasado mucho tiempo fuera", explica ella.

Blanca Muñoz ha estudiado Bellas Artes en la capital, tras lo cual fue becada para estudiar pintura en Roma (Italia). Después consiguió otra beca para formarse en México. "Allí la gente está más acostumbrada a trabajar con menos materiales y con menos posibilidades, por lo que le echa más imaginación. Yo, por ejemplo, descubrí que los grabados con planchas de acero resultan muy baratos, por lo que trabajas con menos preocupación a la hora de equivocarte o de hacer variaciones", concreta.

José Manuel Ballester asegura que lo que puede haber influido en que sean dos madrileños los ganadores es que "hay más gente que en otros lugares". Este artista viene de familia de creadores. Su padre es músico. "A mí me parece mucho más difícil la música para expresarse que la pintura o la fotografía. Sobre todo en la clásica, tienes que someterte a unos esquemas muy rígidos", afirma. José Manuel Ballester ganó en 1987 el premio Ciudad de Alcalá de Henares. En sus creaciones utiliza una amalgama muy amplia de disciplinas, que van desde las imágenes digitales a las que añade pintura tras imprimirlas, o los más tradicionales grabados. "Estoy en contra de una visión cerrada de las artes. Prefiero trabajar con cualquier método. A partir de un motivo, aplico cualquier variante para cambiar la luz, el color o la composición. Ahora estoy muy abierto a las nuevas tecnologías, desde la impresión en láser a los más tradicionales", explica. Hace 15 años que imprimió su primera litografía sobre piedra.

Ahora, los dos millones de pesetas con que está dotado cada categoría del premio les ha permitido algunas mejoras en su carrera. Blanca ha alquilado "un estudio enorme", donde puede trabajar con holgura y grandeza. Además de exponer en la feria de arte contemporáneo Arco, prepara una exposición en Colonia (Alemania) para el próximo otoño. "Seguiré compaginando, como hasta ahora, el grabado con la escultura", asegura. Mientras, José Manuel expondrá en mayo en una muestra de arte internacional en Clermont-Ferrand (Francia). También piensa dar el salto y mostrar de forma individual sus producciones en Chicago y Atlanta (Estados Unidos). "También me han invitado a que participe en PhotoEspaña con las imágenes digitales que estoy preparando", apunta.

En los premios también fueron galardonados el Museo Internacional de Electrografía de Cuenca, por las innovaciones aportadas al arte gráfico, y el centro público Arteleku del País Vasco, por su labor a favor del arte gráfico.

Premio Nacional de Grabado 1999. Calcografía Nacional, de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. (Alcalá, 13; metro Sol o Sevilla). Madrid. Hasta el 5 de marzo. Gratuito.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de febrero de 2000

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