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EL JUICIO POR EL 'CASO LASA-ZABALA'

Perote aporta los originales de algunos 'papeles del Cesid' e involucra a Galindo en la 'guerra sucia'

Juan Alberto Perote, ex jefe de la Agrupación Operativa de Misiones Especiales del Cesid, protagonizó ayer un golpe de efecto en el curso del juicio por el caso Lasa-Zabala en el que declaraba como testigo. El coronel retirado sorprendió a los asistentes a la vista al aportar al tribunal los originales de la hoja de despacho de 28 de septiembre de 1983 y la nota de despacho de la misma fecha en la que se anunciaba el inicio de acciones violentas en el sur de Francia con carácter inmediato. También aportó otros documentos manuscritos que involucran a Galindo en los órganos de decisión de la guerra sucia.

Perote se sacó del bolsillo de la chaqueta un sobre tamaño cuartilla, doblado, que contenía además de las notas citadas, una transcripción manuscrita de unas supuestas conversaciones entre el entonces sargento Pedro Gómez Nieto, que según Perote era su fuente en el cuartel de la Guardia Civil de Intxaurrondo (San Sebastián), y el entonces comandante Enrique Rodríguez Galindo, en las que éste último, apenas dos semanas antes del secuestro de los etarras José Antonio Lasa y José Ignacio Zabala en Bayona, proponía y alentaba a Gómez Nieto a participar en acciones de guerra sucia en el sur de Francia contra ETA y los Comandos Autónomos Anticapitalistas.Gómez Nieto había estado hasta hacía muy poco tiempo destinado en el Cesid y aspiraba a regresar al centro, como así ocurrió en abril de 1984. Según Perote, el entonces sargento fue a verle a su despacho para informarle de lo que estaba ocurriendo en Intxaurrondo y le entregó los documentos manuscritos que ayer el coronel aportó al tribunal con la finalidad de utilizarlos en favor de las personas que se vieran acusadas de haber participado en acciones ilegales y poder acreditar que lo hicieron cumpliendo órdenes de sus superiores.

Informar y denunciar

Perote aseguró que elaboró las notas de despacho en las que informaba de la inminencia de acciones violentas en el sur de Francia con el doble objetivo de informar y de denunciar la situación, porque ello perjudicaba el despliegue de sus hombres que estaban captando información en el País Vasco francés. "Gómez Nieto me transmitía su inquietud porque no alcanzaba a saber hasta qué punto estaba respaldado por los responsables políticos, Galindo, la Dirección General de la Guardia Civil, o el mando político local", dijo.

El testigo destacó que cuando despachaba con su jefe el general Emilio Alonso Manglano intentaba saber si esas inminentes acciones ilegales se iban a parar o si contaban con aprobación política. Como nadie le dijo que se fueran a evitar él estimó "que contaban con luz verde" y así se lo transmitió a Gómez Nieto. Agregó además que después percibió una intensa actividad ilegal en la lucha contra ETA, y que a su entender, ésta contaba con respaldo político, ya que si eso no hubiese sido conocido por el Ministerio del Interior, al propio Gobierno le hubiera interesado saber quién estaba actuando allí. "Y nunca se me encomendó investigar a los GAL, y se me habría encomendado porque mis hombres estaban allí", aseguró.

Perote señaló que existen conversaciones entre Gómez Nieto y Galindo sobre Lasa y Zabala. "Era un tema que nos preocupaba a todos", dijo, y ratificó que también él conversó varias veces con Gómez Nieto sobre lo ocurrido con los dos etarras secuestrados y asesinados y que alguna de estas conversaciones se grabó, aunque aseguró que actualmente no conoce el paradero de las cintas.

"A mí y al Cesid nos preocupó mucho cuando en 1985 aparecieron los restos cadavéricos en Busot [Alicante]", declaró Perote. En aquella fecha no había certeza absoluta de que los restos aparecidos en Busot fueran los de los dos etarras. "Sí, lo sabíamos", aseguró Perote. "Era un tema oscuro que no queríamos tocar y del que hablábamos con discreción".

El ex número dos del Cesid contradijo ayer los testimonios de Emilio Alonso Manglano y de Javier Calderón, ex director y actual responsable del Cesid, respectivamente, al señalar la alta credibilidad de los llamados papeles del Cesid. Perote se preguntó: si la información no fuera exacta ¿por qué alguien se iba a tomar la molestia de clasificar los documentos como secretos? Insistió en que él no ha manipulado las microfichas del Cesid, y que ello es así porque se trata de positivos, mientras que los negativos se encuentran en el centro, y que la manipulación habría que realizarla en los dos sitios para que fuese creíble.

Perote reconoció que a finales de 1985 se le encargó, por una comunicación de la Dirección General de la Guardia Civil, la elaboración de un sello de los GAL. "Lo consulté con el director y como la AOME tenía la capacidad de hacerlo, pues se hizo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de febrero de 2000