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Tribuna:

Subvención

JUANJO GARCÍA DEL MORAL La preparación de un congreso internacional sobre William Shakespeare que se ha de celebrar en el año 2001 en Valencia nos ha costado ya a todos los valencianos más de 50 millones de pesetas que la Diputación, el Ayuntamiento y la Generalitat han concedido graciosamente al profesor Manuel Ángel Conejero, quien aún recibirá un buen pellizco más en los dos ejercicios presupuestarios que restan para la cita. La broma nos costará finalmente en torno a los 80 millones de pesetas, si no son más. Y ya veremos cuánto hay que poner encima para celebrar el congreso en sí, que de eso, que se sepa, todavía no se ha hablado. Parto de la base de que no sé lo que cuesta preparar un congreso -aunque en esta era del imperio de las comunicaciones y de internet no parece lógico que sea mucho-, ni si para ello hace falta viajar por todo el mundo a cuerpo de rey. Pero sí sé que, cueste lo que cueste, cuando se paga con dinero público, hay que explicarlo muy bien. Y también, que las administraciones que tan alegremente conceden las subvenciones están obligadas a velar por el destino de ese dinero y pedir cuentas al beneficiario del mismo. Nada de eso ha sucedido en el caso que nos ocupa. El polémico profesor se ha limitado a aportar una retahíla de facturas y recibos fotocopiados, incluidos los justificantes de compra de cosméticos, comestibles y demás material fungible consumidos durante sus viajes para preparar el congreso y que no ha tenido empacho en pasar al cobro. Pero lo grave, al margen de ese detalle rayano en lo miserable, es que las administraciones afectadas parecen dar por buenas esas peculiares cuentas. Y sin preguntar. ¿Qué se ha hecho con el dinero de todos? ¿Cuántos actos se han organizado? ¿Qué han obtenido a cambio las administraciones paganas? Hay que recordar que la decisión de subvencionar el congreso está relacionada, entre otras cosas, con la posibilidad de publicitar el nombre de Valencia. Pero de todo eso nada sabemos. No hay nada. Y la conclusión, sencillamente, es que el PP, que con tanta alegría ha concedido esos dineros desde las tres administraciones que gobierna con mayoría absoluta, está financiando al profesor. ¿Por qué?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de febrero de 2000