Aprobado el proyecto para recuperar una zona del vertedero del Garraf

La Entidad Metropolitana del Medio Ambiente (EMMA) aprobó ayer inicialmente el proyecto para la recuperación de la zona del vertedero del Garraf que dejó de recibir basuras a principios de año, que viene a ser la mitad de sus 64 hectáreas. Sin embargo, la dificultad que entraña el proceso de desgasificación de la zona hace que el plazo para que las plantas broten en el ámbito recuperado sea todavía una incógnita.

El primer paso después de que el plan sea aprobado definitivamente consiste en hacer desaparecer el gas metano que producen las basuras del vertedero. La EMMA trabaja exclusivamente en modelos teóricos, de manera que no se puede saber con exactitud cuándo habrá desaparecido el gas: podría tardarse 10, 15 o 20 años. El proceso de extracción forzada del biogás que prevé el Programa Metropolitano de Gestión de Residuos Municipales (PMGRM) podría ayudar a acelerar el proceso. El biogás extraído se aprovechará para generar energía eléctrica. La desgasificación del depósito de basuras se realizará paralelamente a las fases de desafectación. Para absorber la totalidad del gas metano serán necesarios unos 146 pozos de extracción. Actualmente ya existe una planta de desgasificación y valoración que cubre la totalidad del biogás que se genera y que permite cubrir el autoconsumo de la planta de depuración de lixiviados (líquidos que se producen por la descomposición de las basuras). El proyecto de restauración de la zona del vertedero desafectada prevé un sistema de sellado en diferentes capas superpuestas. En primer lugar se instalará una capa de asentamiento, a la que seguirán sucesivamente un nivel de drenaje para los gases, una capa de impermeabilización a base de arcilla, otro nivel drenante constituido por gravas protegido por una segunda capa de material granular, y una capa de tierra capaz de sostener la vegetación. Una última capa de tierra vegetal abonada cerrará los trabajos de sellado. Finalmente, se procederá a la siembra de protección con especies idóneas y capaces de minimizar problemas de erosión e infiltración del agua procedente de la lluvia.Además, el proyecto establece la instalación de controles de aguas y lixiviados, que serán diferentes en función del estado de las aguas. La red de drenaje de los lixiviados se canalizará hacia la balsa de acumulación para su tratamiento posterior.

El conjunto de las actuaciones previstas requerirán una inversión global de unos 7.000 millones de pesetas. Sólo en la primera fase, la EMMA y el Ayuntamiento de Barcelona, entre otros, deberán invertir 1.500 millones.

Antes de su aprobación definitiva, el proyecto deberá recibir el informe favorable de la Junta de Residuos de la Generalitat. Después será remitido a la Diputación, que gestiona el parque natural del Garraf, para aprobar definitivamente el Plan Especial de Protección del Medio Físico y del Espacio Natural del Garraf. La EMMA aprobó también la controvertida tasa metropolitana de gestión de residuos (Tangrem), que sirve para financiar íntegramente el Programa Metropolitano de Gestión de Residuos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0010, 10 de febrero de 2000.