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NECROLÓGICAS

Mariano Lueches Martínez, fundador de la Asociación de Vendedores de Prensa de Madrid

Calladamente, tal y como a él le gustaba hacer las cosas, falleció en Madrid recientemente, cuando alumbraba el nuevo milenio, un singular hombre y excepcional profesional que imprimió carácter a una de las tareas fundamentales en el desarrollo de la prensa: la venta de diarios y publicaciones.

Se distinguió Mariano por su energía y bendita tozudez en transformar un gremio, el de los quiosqueros, en una organización integrada, en hacer de un grupo de profesionales que soportaban inclemencias de tiempo, madrugadas sin sol, costosos desplazamientos para recoger el género en almacenes situados lejos del habitual punto de venta y en hacer frente a situaciones de inferioridad en que les colocaban los responsables del reparto, auténticos caciques que sumaban agonía a la ya de por sí ingrata tarea callejera.

Participa, en pasados y peores tiempos, en las tareas sindicales como único portavoz de una profesión a la que nadie prestaba atención, ignorantes casi todos del ejemplar papel que en la sociedad madrileña prestaba lo que, un tanto peyorativamente, se denominaban "quiosqueros", hombres que inventaron la jornada de 70 horas. La desaparición del entramado sindical conduce a Mariano y a otros pocos a fundar la asociación, organización profesional que transforma totalmente la función del vendedor de prensa. En ella fue padre y sostén. De ella se obtiene una mayor cohesión entre todos los componentes del entramado editorial, y por ella el vendedor de prensa goza de prestigio y respeto que jamás le fue reconocido.

Y el autor, mantenedor y padre de este grupo profesional, Mariano Lueches Martínez, conocía al morir que su sueño de otorgar dignidad a una tarea, el vender prensa, a la que entregó su tiempo, su esfuerzo y su vida continuará siempre bajo la luz de su recuerdo y la ejemplaridad de su entrega. Descansa en paz, inolvidable peleador y amigo.- JUAN A. DE CEBALLOS, Vendedor de honor

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de febrero de 2000