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LA PRECAMPAÑA DEL 12-M

CiU califica el pacto de la izquierda de "error estrepitoso" y "voltereta" desconcertante

El nuevo candidato y cabeza de cartel de CiU a las elecciones generales del 12 de marzo, Xavier Trias, viajó ayer a Madrid para presentar sus respetos a sus actuales socios del PP. Trias aprovechó para alertar de que ahora mismo CiU está muy cerca del PP y muy lejos del PSOE. También mostró su decepción respecto al candidato socialista, Joaquín Almunia, al que reprochó que aún no le haya recibido, y criticó su apuesta ideológica por IU, alianza que calificó de "error político estrepitoso" por su marginación de los nacionalistas y de "voltereta" que desconcertará a sus votantes.

Xavier Trias, hasta anteayer consejero de Presidencia de la Generalitat de Cataluña, acudió ayer a Madrid para demostrar que, en política, es partidario de "guardar las formas". Visitó el Congreso, en el que fue recibido por su presidente, Federico Trillo, y la sede nacional del PP, en la que mantuvo una entrevista con su secretario general, Javier Arenas, y su equipo. Anteriormente, Trias ha hecho visitas similares a los responsables de otros partidos -PNV, BNG, Partido Andalucista y Bloque Nacionalista Valenciano-, pero aún no ha podido cumplir ese requisito formal con el PSOE.El dirigente de CiU reveló, con malestar y en un tono de clara advertencia, que hace 15 días que pidió al PSOE una conversación con Almunia y tan sólo ha recibido como respuesta dilaciones y demoras justificadas por problemas de agenda del líder socialista o por el hecho de que se hubiera volcado en lograr el pacto con IU. Fue ahí cuando empezó a notársele su rechazo a esa alianza. Primero, la tachó de "lío en el que nunca se sabe qué va a aparecer" y luego se manifestó "escéptico con Almunia y con la dinámica complicada de sus acuerdos". Y mandó a la sede del PSOE un aviso: "Difícilmente nos podremos entender después si no tenemos ahora capacidad de diálogo".

Trias aclaró que, pese a este desaire que cree haber recibido de Almunia, mantiene su deseo de explicarle personalmente, como a Javier Arenas, los ejes del programa de CiU, que mandará íntegro a ambos partidos la próxima semana. Apeló a su condición de médico para ironizar con que "el nacionalismo no se contagia" y luego resumió esas propuestas básicas de CiU: consolidar la estabilidad económica de España, mantener el bienestar social y, en clave catalana, promover un Estado plurinacional con más capacidad de autogobierno para Cataluña y un nuevo sistema de financiación autonómica mejor para ella con la transferencia de la Agencia Tributaria.

El candidato de CiU se agarró al lema de su campaña, Ser la fuerza positiva, para reiterar que se reservan sus preferencias de pacto para después del 12-M y que CiU no descarta aliarse con el primer partido en votos o el segundo si es más receptivo.

Jordi Pujol, la noche anterior, en TVE, y Trias, ayer, rememoraron cómo en la tarde del 3 de marzo de 1996 los militantes del PP congregados frente a su sede corearon "Pujol, enano, habla castellano" y unas horas más tarde les llamaron para negociar. Ahora vaticinan un escenario telefónico similar, del PP y el PSOE. Incluso aunque este partido haya fraguado un acuerdo con IU, que Trias despachó como "una voltereta que desconcierta" al electorado de esas formaciones y como algo "no muy sólido". También lamentó la marginación del PSOE hacia los nacionalistas. Así, dijo que ni los partidos estatales ni CiU se pueden permitir ese lujo y "ese tremendo error político, estrepitoso y conceptual" de no colaborar en la gobernabilidad de España.

Ni en el fondo ni en la forma

Trias no comparte del acuerdo entre el PSOE e IU ni el fondo ni las formas. Sobre su contenido, apostilló: "Si los socialistas defienden un planteamiento socialdemócrata, nos podemos entender. Si defienden los planteamientos ideológicos de [Francisco] Frutos, la dificultad es grande". A CiU, por ejemplo, no le gusta nada regular por ley la jornada laboral de 35 horas semanales, ni la idea de suprimir de golpe las fundaciones sanitarias. Trias llegó a despreciar esa clase de ideas como propias de una "sanidad tropical".

Sobre el continente final de la colaboración, Trias tampoco comprende por qué se ha cerrado sólo para 30 circunscripciones en el Senado y no en el Congreso. Cree que esa decisión demuestra "un menosprecio y una infravaloración" del papel de la Cámara alta.

El representante de CiU sí valoró mucho, por contra, la receptividad del PP. Eso sí, no desaprovechó el momento para advertirles, desde la experiencia propia, contra el peligro de un exceso de confianza. En ese sentido, subrayó que "el acuerdo de investidura" alcanzado entre el PSOE e IU está por medir electoralmente, pero nunca debe tomarse "a broma".

Ni CiU ni el PP quisieron ayer hablar de acuerdos poselectorales. Ya habrá tiempo. Arenas, eso sí, transmitió una impresión de total tranquilidad tanto ante los posibles resultados del pacto de izquierdas como ante la hipotética cooperación futura, en el marco de la Constitución y el estatuto, entre el PP, CiU y Coalición Canaria, "los nacionalismos de centro moderados". No así con el PNV.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de febrero de 2000

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