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El respiro del cuidador

Ofrecer un pequeño respiro al cuidador. Ése es el objetivo del plan piloto de atención domiciliaria en fin de semana iniciado hace seis meses para facilitar unas horas de tiempo libre a familias con un anciano inválido a su cargo. El programa, que por ahora sólo disfrutan 27 familias, consiste en que una asistente domiciliaria atiende al mayor durante 16 horas al mes, a elegir entre las 16.00 del viernes y las 22.00 del domingo, para que sus cuidadores dispongan de un tiempo de asueto. El servicio, costeado con 60 millones por la Fundación La Caixa a través de un convenio a tres años con la Comunidad de Madrid, cuesta 200 pesetas por hora a los usuarios. Francisco López es uno de los destinatarios del programa. Este vecino de Ciudad Lineal, de 66 años, cuida día y noche de su esposa, Rosa Lobo, de 71, una mujer de aspecto dulce que desde hace tres años sufre una severa demencia senil. "Los sábados una asistenta se queda cuatro horas con ella. Mientras, yo salgo a caminar porque me lo recomendó el médico", explica López. "No me atrevo a dejar sola en casa a Rosa porque temo que pueda sufrir un desvanecimiento y hacerse daño estando yo fuera, algo que ya sucedió una vez", relata este jubilado que, de lunes a viernes, recibe una hora diaria de asistencia domiciliaria municipal para ayudarle a asear a su mujer. "Tengo solicitada una plaza de residencia para mi mujer porque yo también estoy enfermo con diabetes, hipertensión y un by-pass; el problema es que hay mucha lista de espera. También he solicitado un centro de día, pero ocurre lo mismo, que debo esperar. Tengo tres hijos pero ellos no disponen de tiempo y sí de mucho trabajo y problemas para cuidar a su madre a diario", concluye preocupado López. Por ahora el programa sólo se ha puesto en marcha en los distritos de Chamberí, Latina, Salamanca, Ciudad Lineal y San Blas y en los municipios de San Sebastián de los Reyes y Alcalá de Henares. Las solicitudes para acceder a él se presentan en los centros de servicios sociales municipales y éstos las derivan a la Dirección General del Mayor de la Comunidad de Madrid. El servicio lo presta la empresa Asispa, especializada desde hace años en asistencia domiciliaria. También el Ayuntamiento de Madrid presta ayuda de fin de semana a los usuarios del servicio de asistencia domiciliaria. Pero la atención municipal va dirigida al anciano, a darle de comer, vestirle o lavarle, y suele estar limitada a una hora de duración. Sin embargo, los principales destinatarios de este programa de respiro son los cuidadores y por eso se ofrece la posibilidad de una ayuda de varias horas, para que tengan tiempo de salir y distraerse un poco. Carmen Angulo, de 50 años, ve necesario que se extiendan este tipo de programas de ayuda al cuidador. Ella, que tiene un hermano pero fuera de Madrid, atiende sola a su madre, una enferma de Alzheimer de 78 años. "Sólo quien ha pasado por esto sabe lo que es estar todo el día en vilo por una anciana", asegura. Esta mujer, que ha tenido que dejar la venta de ropa por las calles por la costura para poder asistir a su madre, recibe los sábados la ayuda de Pilar, una asistente domiciliaria de este programa. "Es un alivio poder salir al cine o a tomar un café con los amigos, porque estas situaciones acaban aislándote y, además, te vas tranquila porque sabes que dejas en casa a una persona preparada en el trato con mayores", explica. A diario recibe también ayuda domiciliaria municipal de hora y media para levantar, lavar y acostar a su madre y dos días acuden dos voluntarias de una ONG para que ella pueda salir a la calle un par de horas. "Cuando tienes un problema de éstos primero lo ves todo negro y luego intentas buscar ayudas hasta debajo de las piedras para seguir adelante sin volverte loco", afirma esta vecina de Chamberí que, tras tener que quedarse en casa a cuidar a su madre, vio cómo menguaban sus posibilidades de encontrar un trabajo. Ahora viven con la pensión de la anciana, de 57.000 pesetas, y lo que ella gana cosiendo. Pero descarta por ahora ingresar a su madre en una residencia, aunque la ha solicitado por si a ella le ocurre algo y no puede seguir atendiéndola. "Un día intenté llevarla a un centro de día y su estado empeoró mucho, porque no quiere que la saquen de su casa; además, hay muchas listas de espera", asegura, aunque reconoce que algunos días su cansancio toca fondo. Cuando eso ocurre echa mano de dos salvavidas: el teléfono y las palabrotas. "Llamar a alguien y expansionarte ayuda, pero también desahoga mucho soltar unas cuantas expresiones malsonantes, eso sí, los vecinos que me oyen deben hacerse cruces, pero querría verles en mi lugar".

25 plazas vacantes

Sólo 27 familias de cinco distritos y dos municipios madrileños disfrutan del programa de respiro para cuidadores de ancianos, cuando estaba previsto que llegase a 52 usuarios. Portavoces de la Dirección General del Mayor de la Comunidad explican que si hay 25 plazas vacantes de un servicio tan necesario es "porque no hay suficientes solicitudes que se ajusten a las características del proyecto"."Nos llegan muchas peticiones de asistencia domiciliaria continuada, cuando éste es un programa sólo para los fines de semana", añaden. "Para llenar las plazas vacantes estamos estudiando captar solicitudes a través de los trabajadores sociales de nuestros centros de tercera edad y de las asociaciones de enfermos de Alzheimer", concluyen.

Por el momento, sólo pueden acceder a este servicio las familias que vivan en Chamberí, Latina, Salamanca, Ciudad Lineal, San Blas, Alcalá de Henares y San Sebastián de los Reyes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de enero de 2000

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