Aumenta el número de israelíes que creen que el presidente Weizman debe dejar el cargo

A sus 75 años, el futuro político de Ezer Weizman pende de un hilo, si se confirman las últimas revelaciones del periodista Ioav Itsjak. Según este informador, Weizman y su socio comercial Rami Ungar tenían en 1984 numerosas deudas, por lo que el empresario David Blass aceptó pagarlas a cambio de que el ahora presidente y entonces diputado no apoyara al Gobierno del derechista Isaac Shamir tras las elecciones de 1984.De acuerdo con las informaciones de Itsjak, Weizman -que hacía poco que había entrado en política tras concluir una brillante carrera militar- firmó el trato sobre un trozo de papel en un restaurante de Tel Aviv. Ungar confirmó que se había traspasado ese dinero, pero negó que ello estuviera relacionado con Weizman.

El ministro israelí de Justicia, Iosi Beilin, aseguró que dadas las circunstancias, el presidente "debería tomarse unas vacaciones". Es una opinión compartida por 42 de los 76 diputados consultados -sobre los 120 con que cuenta el Parlamento israelí (Knéset)-, que sostienen que Weizman tiene que dimitir o pedir una suspensión en el cargo, y por el 41% de los israelíes. Otro 39% estima que el presidente debe seguir en el cargo. El primer ministro israelí, el laborista Ehud Barak, dijo claramente: "Con todo el dolor que ello supone, estoy convencido de que el presidente sabrá cómo actuar a la luz de la investigación y de acuerdo con sus resultados".

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 21 de enero de 2000.

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