Cuernos en la cima
Los cuernos ayudan, en este caso, a identificar esta especie amiga de los riesgos y de las rocas de las cumbres. Tanto es así que la adaptación al medio donde viven ha dotado a la cabra montés de unas extraordinarias patas protegidas y reforzadas para moverse con la soltura digna de un escalador entre riscos, rocas y cortados por donde el aire silba.Cuando la nieve ya ha hecho aparición en el Parque Nacional de Sierra Nevada, el más joven de todos, ellas descienden buscando condiciones más favorables y benignas en la entrada del invierno. Incluso pueden acercarse de forma inusual hasta algunas poblaciones de la alta y media montaña. Todo lo hacen con sigilo y cuidado gracias a su discreción y a su pelaje de invierno que las hace menos visibles.
Ahora se encuentran en celo y buscan sus relaciones amorosas para provocar el impulso de una nueva generación que empuje y desplace a los demás hacia adelante. Los machos pelean por el dominio de la manada para tener privilegios sobre los rebaños de hembras. Pero la violencia es medida y se ajusta a un protocolo de fuerza que no persigue la muerte del derrotado. A veces son los machos más viejos los que se aíslan del grupo para vivir de forma solitaria. Observarlas no resulta fácil, pero en Sierra Nevada forman parte del paisaje.


























































