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ARTE RETROSPECTIVA DE 50 OBRAS

El IVAM muestra la evolución hacia "el umbral del vacío" de Yturralde

La mayor exposición retrospectiva que se ha realizado sobre la obra de José María Yturralde permite constatar que la preocupación por "la esencia de las cosas" de sus primeros trabajos informalistas se aprecia también en sus últimas, austeras y enormes pinturas, en las que dice buscar "el umbral del vacío", a pesar de las diferencias estilísticas y de los 30 años transcurridos. Toda la evolución del artista se refleja en la muestra que se inauguró ayer en el IVAM.

Lo dice el propio Yturralde, artista nacido en Cuenca (1942) pero radicado en Valencia, donde ha desarollado la mayor parte de su trayectroria artística: "la reflexión sobre los interrogantes de la vida de las obras hechas en los sesenta está también presente en la última sala". La última sala es, sin duda, la "apoteosis" de la exposición, en palabras de Juan Manuel Bonet, director del IVAM y comisario de la muestra junto a Daniel Giralt-Miracle.En ella, se muestran los trabajos más recientes del artista, enormes lienzos en los que el azul, el negro y el gris se confunden y disuelven, al igual que las formas geométricas, en un espacio que remite a la cultura oriental, a los haikus y al zen. No es la investigación cromática lo que busca, sino el uso "de elementos, como el color, para expresar emociones", apunta Yturralde. Es el "umbral del vacío, pero no es pasivo, sino que está lleno de posibilidades y de ideas", explica el artista y profesor de la Facultad de Bellas Artes de Valencia. Un viaje a Japón hace años le ayudó a conocer mucho mejor una cultura que siempre le había interesado. Rothko es, sin duda, otras de las referencias visibles en la exposición.

Yturralde fue uno de los benjamines, junto al valenciano Jordi Teixidor, que participaron en el proyecto inaugural del Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca, en el que muchos estudiantes de arte valencianos -también los comisarios de la muestra- encontraron un punto de referencia en el magisterio de Fernando Zobel, Gerardo Rueda o Gustavo Torner. La siguiente aventura grupal le llevó al seno del movimiento Antes del Arte promovido por el crítico Vicente Aguilera Cerni. Toda esta evolución artística está presente en las alrededor de 50 obras que componen la exposición. Sus geométricas figuras en el espacio -"cachirulos", dice Yturralde- comparten ahora el vestíbulo del IVAM con la gran escultura-brochazo de Lichtenstein.

Ya en una época temprana, a principios de los setenta, Yturralde logró una gran aceptación con sus denominadas figuras geométricas imposibles. "Es su producción más conocida", recordarba ayer Manuel Marcos, en cuya galería de Barcelona se exhiben también algunos trabajos recientes. "Artista guadiana", fue la expresión utilizada por Giralt-Miracle en referencia a la trayectoria de Yturralde, quien con sus últimas producciones vuelve a situarse en la actualidad artística. Giralt-Miracle destacó también la estancia del artista en el prestigioso M.I.T. de Massachusetts que le alejó de la pintura para sumergirle en sus estructuras voladoras. Con anterioridad, dentro del movimiento Antes del Arte, Yturralde había mostrado su preocupación por la relación entre el arte y la ciencia.

No en vano, esa preocupación sigue patente con el paso del tiempo, como pone de manifiesto la inclusión de un texto del prestigioso historiador del arte valenciano José María López Piñero en el cuidado catálogo .

Tanto Bonet como Giralt-Miracle insistieron en la singularidad del catálogo por cuanto recoge también un diario a propósito de la exposición del propio Yturralde, quien ayer dijo estar muy emocionado por la instalación realizada en el IVAM. Es la "más importante que se ha hecho de la obra de Yturralde", afirmó Bonet sobre la muestra que se clausurará el 27 de febrero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de diciembre de 1999